Golpe de timón en el Vaticano

Sorprendiendo a propios y extraños, el sucesor de Benedicto XVI fue electo en Latinoamérica y además la designación recayó en un jesuita, una orden que no tenía entre sus antecedentes tener un sumo pontífice. El elegido fue el argentino Jorge Mario Bergoglio, un hincha de San Lorenzo de Almagro, que tendrá bajo sus hombros la responsabilidad de renovar la Iglesia de Cristo, gobernada por europeos desde hace 1300 años y hoy sacudida por escándalos.

| 14 marzo 2013 12:03 AM | Mundo | 1k Lecturas
Golpe de timón en el Vaticano
El jesuita argentino Jorge Mario Bergoglio se convirtió el miércoles, contra todo pronóstico, en el primer Papa latinoamericano, con el nombre de Francisco I.

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El futuro de la Iglesia está en el “fin del mundo”, afirmó el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, un jesuita de 76 años, en el balcón de San Pedro tras ser designado sucesor de Benedicto XVI, con el nombre de Francisco I.

A las 19.06 locales sonaron las campanas de la Basílica de San Pedro y un denso humo blanco anunció al mundo que ya tenían nuevo líder y que los cardenales eligieron por amplia mayoría al pontífice número 266 en los 2.000 años de historia de la Iglesia.

Bergoglio guiará a los 1.200 millones de fieles que profesan la religión católica en unos tiempos especialmente difíciles. El nombre y la nacionalidad del cardenal electo se conocieron tras el famoso “Habemus Papam’’ (tenemos Papa) desde el balcón de la Basílica de San Pedro. “Anuntio vobis gaudium, habemus Papam” (Os anuncio una gran alegría, tenemos Papa), dijo el cardenal protodiácono, el francés Jean Louis Tauran, el encargado de revelar la identidad del flamante pontífice.

Después, Bergoglio salió al balcón para impartir su primera bendición “urbi et orbi” (a la ciudad y al mundo) vestido por primera vez con la sotana blanca papal.

Bergoglio rezó el Padre Nuestro y pidió que la Virgen María acompañe al Papa renunciante Benedicto XVI. El humo blanco de la chimenea regó el lluvioso cielo de Roma en la tarde del segundo día de cónclave y tras solo dos fumatas negras. Miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro celebraron con júbilo la noticia, mientras las campanas de la basílica empezaban a repicar para festejar la noticia, tal como manda la tradición. “Viva el Papa, viva el Papa”, fue el grito que estalló en los alrededores del Vaticano.

Cuando se supo la identidad del Papa gritaron: “Francesco, Francesco”. Bergoglio había sido el segundo más votado en la anterior elección en la que salió electo Joseph Ratzinger, el renunciante Benedicto XVI. Tuvo que esperar 8 años más para llegar a lo más alto de la Iglesia Católica.



Bergoglio deberá ejercer sus funciones con su predecesor en vida Benedicto XVI quien renunció a su cargo el 28 de febrero. Este pontificado marca el inicio de una nueva era para la Iglesia Católica, sacudida en los últimos años por escándalos y controversias.

Bergoglio también tendrá que responder a los escándalos que estallaron durante el último pontificado, como el de los abusos sexuales a menores o el caso “VatiLeaks” de filtración de documentos confidenciales del pontífice que terminó por revelar una trama de abuso de poder en la Curia, el gobierno central del Vaticano.

A estos problemas, se suma una pérdida de influencia de la Iglesia debido a la disminución de fieles y a las críticas de una parte de los católicos por hacer oídos sordos a la evolución del mundo moderno en temas como el papel de la mujer en la Iglesia y la sexualidad.

Los que lo conocen lo consideran un conservador, un moderado, alejado de las corrientes radicales de la Iglesia argentina, e incluso se le acusa de un papel controvertido durante la última dictadura militar argentina.

Otros indican que el nuevo Papa da mucha importancia a los símbolos y rescató algunos ritos de la antigua tradición cristiana caídos en desuso en los últimos años, como el que los sacerdotes impongan las manos sobre la cabeza de los fieles al final de algunas misas. En esa misma línea de defender la ortodoxia se ha mostrado tajante ante las autoridades civiles en materia de aborto y uniones homosexuales.





CRISTINA FERNÁNDEZ
Presidenta viajará a Roma
A través de una carta, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner saludó al Papa Francisco I, el argentino Jorge Bergoglio, tras haber sido elegido como la máxima autoridad de la Iglesia Católica. Además, a través de su vocero, Alfredo Scoccimarro, confirmó que asistirá a la asunción en el Vaticano.

“En mi nombre, en el del gobierno argentino y en representación del pueblo de nuestro país, quiero saludarlo y expresarle mis felicitaciones con ocasión de haber resultado elegido como nuevo Romano Pontífice de la Iglesia Universal”, expresó la mandataria.

“Es nuestro deseo que tenga, al asumir la conducción y guía de la Iglesia, una fructífera tarea pastoral desempeñando tan grande responsabilidades en pos de la justicia, la igualdad, la fraternidad y de la paz de la humanidad”, agregó la jefa de Estado.

SORPRESA
No era el favorito de la Curia
A diferencia de la elección pasada, donde era considerado candidato, esta vez Jorge Mario Bergoglio solo era visto por los vaticanistas como un “kingmaker” (alguien que sin ser candidato tiene gran influencia en la orientación de los votos). Pero tras su intervención en el plenario de cardenales, que recogió entusiastas aplausos, resurgió su candidatura en una Curia necesitada de nuevos aires para fortalecer a una Iglesia en declive.

TOMA EL METRO
Es hincha de San Lorenzo
Jorge Mario Bergoglio pertenece a una familia de clase media y suele usar el metro en Buenos Aires, donde vive, para trasladarse. Como buen argentino, es aficionado al fútbol. Es seguidor del club San Lorenzo de Almagro y tiene un carné que lo identifica como socio. El vive solo en una habitación de la segunda planta de un anexo a la catedral metropolitana de Buenos Aires.

LIMPIAR EL IOR
Los retos del nuevo Papa
El nuevo Papa, Jorge Mario Bergoglio, deberá adoptar reformas para renovar a la Iglesia, simplificar sus estructuras, introducir nuevas maneras de tomar decisiones en forma colegial y sobre todo hacer limpieza en sus finanzas debido a las críticas por la falta de transparencia en la gestión del banco, el Instituto de Obras de Religión (IOR).

También encontrar soluciones al descreimiento creciente y a la fuga de fieles hacia otras religiones, como las evangélicas en Latinoamérica, así como a la disminución de las vocaciones.

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