España desde la otra orilla

Quizás la única crisis que se parece a la que ahora sufre España es la de 1808. El año anterior, el tratado de Fontainebleau había consentido en la humillante ocupación del país.

| 27 enero 2013 12:01 AM | Mundo | 909 Lecturas
España desde la otra orilla
Los diarios agoreros pueden seguir anunciando la defunción de España. No les creo.
909

En 1808, tras un par de abdicaciones, Fernando VII y Carlos IV cedieron la corona de España al hermano de Napoleón, S.M. Pepe Botellas. Entonces, se vinieron abajo en un instante la autonomía y el orgullo de un país que había sido dueño del mundo.

Los indicadores de hoy señalan que el empleo se ha derrumbado. Nada más en el último trimestre del 2012 se perdieron 850,000 puestos de trabajo y el número de personas que no lo tiene llega ya a los 6 millones. Por otra parte, algunos periódicos -que más parecen obituarios del país- señalan todos los días que la recuperación es imposible.

No pretendo hacer una interpretación más. Quiero contar lo que vi en la península el mes pasado. Tal vez lo mío es solamente la visión de quienes amamos a España desde la otra orilla.

Dos horas después de haber llegado al aeropuerto de Asturias, estuve caminando por el centro de Oviedo. ¿Había cambiado algo?... La capital del principado ha mostrado siempre en sus calles a personas que parecen salidas de un magazine de modas. Unos y otras (¡más las otras!) se cuentan entre la gente más elegante que yo he visto. Sin embargo, pese a la crisis, todos mantenían una distinción sobria e impecable.

Tal fue mi sorpresa que al día siguiente cuando me entrevistaba un redactor de “La Nueva España”, una de las cadenas periodísticas más poderosas de Europa, fui yo quien hizo la primera pregunta: “¿Y dónde está la crisis?”

Días más tarde, en Barcelona, antes de que yo comenzara a disertar en la facultad de derecho de la Universidad internacional de Cataluña, me abordó un caballero anciano de extraordinario parecido con mi abuelo.

Su apellido era Viaña, como yo. Venía desde Santander para saludarme. Era padre de un joven genealogista quien había descubierto que nuestros antepasados eran comunes, provenían de Navarra y había llegado al Perú hacía 275 años. En el 2011, el muchacho viajó a mi país, fue acogido por mis familiares y por fin se casó con una prima de ultramar y ahora vive en Nueva York. Su padre quería agradecerme por haber conservado las costumbres y el amor de la familia desde hace tanto tiempo.


Eduardo González Viaña
Colaborador


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD