El regalo de Obama

Casi dos millones de desplazados, aldeas y poblados bombardeados, decenas de atentados y el espectro de una guerra civil en ciernes aparecen en el horizonte de Pakistán, gracias a la intervención del presidente Barack Obama que presionó para que se ataque a los grupos que combaten a los invasores de Afganistán.

Por Diario La Primera | 19 jun 2009 |    
El regalo de Obama
Los desplazados de la guerra viven en la incertidumbre
Pakistán al borde de la guerra civil por obra de EEUU

Sin reparar en las consecuencias, el gobierno decidió lanzar una guerra contra los talibanes, que forman parte de la etnia pastún, que habita en la Provincia del Norte y las áreas tribales de Waziristán, con el propósito de ayudar a EEUU a ganar la guerra en Afganistán.

De acuerdo a Liaquat Ali Khan, autor del libro A Theory of International Terrorism, la ayuda a EEUU representa un suicidio para Pakistán, debido a que una guerra civil desencadenará fuerzas sectarias, étnicas y secesionistas recalcitrantes, que se agudizarán con la crisis económica.

Los responsables políticos estadounidenses confunden a los pastunes con los talibanes, un grupo armado pastún, que resiste la invasión de Afganistán. De acuerdo a su visión, los combatientes talibanes son presentados como brutos religiosos adictos a la opresión y a la violencia, que quieren imponer una versión bárbara del Islam.

Con el objeto de desvirtuar aún más la resistencia pastún en Afganistán, los talibanes son equiparados con al-Qaeda, un grupo terrorista que supuestamente complota para detonar armas de destrucción masiva, particularmente contra EE.UU.

Sin embargo, no se menciona para nada los bombardeos de aldeas, los asesinatos extrajudiciales, la tortura y las prisiones secretas estadounidenses que no han logrado someter a los pastunes en uno de los países más pobres del mundo.

De hecho, los pastunes de Afganistán no pueden ser separados de los pastunes de Pakistán. Unos 41 millones de pastunes viven a ambos lados de la frontera; unos 13 millones en Afganistán, y casi el doble (28 millones) en Pakistán.

Desde hace miles de años, los pastunes están unidos por la cultura, dialectos y tradiciones. La mayoría ha abrazado la secta suní del Islam. Hospitalarios y amables, los pastunes se esfuerzan por respetar a invitados y extranjeros. Los invasores, sin embargo, son matados sin piedad.


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