El capitán es el mismo

El capitán es el mismo. Ahora tendrá que conducir el mismo barco, aunque de alguna manera sea una nueva nave en la cual puedan caber sueños enormes, armonías intachables, valores destinados al bien común.

| 11 noviembre 2011 12:11 AM | Mundo | 687 Lecturas
OPINIÓN
687

La carabela ha partido para descubrir nuevos puertos, para redescubrir a Nicaragua, para fortalecer horizontes donde se visualiza una organización competitiva, con agendas agradables y accesibles, despojadas de malos entendidos, transparentes, accesibles a cuanto militante del FSLN haya parido la historia de nuestra luchas pasadas y presentes, donde los jóvenes brillen por su presencia y sus abuelos disfruten del hogar alrededor de la misma hoguera.

El mismo capitán para que las mujeres tengan derecho a sus decisiones, estén a salvo de los puños, de los complejos de culpa y de los escalones inferiores. El mismo capitán para que cada quien tenga la posibilidad de ser suyo y entregarse, si lo quiere, a otro ser humano sin malos entendidos ni miradas de bizcos.

El mismo capitán donde los traidores tengan razones suficientes para avergonzarse de los puñales y quienes han sido leales sepan a cabalidad que son dueños del cariño y el respeto total.

Nicaragua no será, qué dicha, el país de los malvados que, como se sabe, descienden de quienes apadrinaron a los filibusteros y son hermanos mellizos de los firmantes del tratado Chamorro-Bryan, de aquellos que levantaron las copas de champán con júbilo por la sangre de Sandino y le metían la lengua en la boca a los yanquis, los mismos que ofrecían como amantes a sus mujeres para disfrute de los progenitores de la estirpe sangrienta. Nicaragua no será la tierra de los simuladores, de los hipócritas, de los estúpidos, de los que apagaron las luces de las calles y de la conciencia, de los cómplices, autores y encubridores del analfabetismo, de quienes no piensan, de los que tiene várices en el alma, de los carniceros.

El mismo capitán para ser generosos en la victoria a como fuimos implacables en el combate y seamos hermanos de los vecinos de los barrios lejanos.

El mismo capitán para seguir creando patria, para despojarla de liendres y lamebotas, para crear la fábrica de las frentes levantadas, para que la hipocresía tenga sabor a purgante y la lealtad a maduro en gloria. El mismo capitán para ganar las escaramuzas y las batallas, para alargar la fraternidad hasta las otras fronteras y la solidaridad sea condimento de veinticuatro horas. El mismo capitán para que nuestras ciudades no estén arrimadas a la basura y nuestros barrios tengan limpias las cunetas y las conciencias. El mismo capitán para que el pasado deje de ser una redundancia y recordemos cada grito de agonía en las mazmorras del somocismo y le demos en nuestra memoria un lugar a los chacales, a las llagas, a los dueños de los látigos, serpientes muertas en los museos que aun no hemos construido. El capitán es el mismo para que el país no esté representado —a Dios gracias— por la carroña, por los padrinos de la mentira. El mismo capitán para que no estemos gobernados por quienes se alegraron por el asesinato cobarde y atroz de Gadafi y le desearon la misma suerte a los revolucionarios nicaragüenses. El capitán es el mismo para que soportemos la más larga de las rabietas, la saliva de titulares reñidos con la ortografía, la verdad y el buen gusto.

El mismo capitán para que la fiesta tenga el perfil de jardines recuperados, para que se repitan hasta las sonrisas y las lágrimas las hermosas canciones y cada niño sea dueño de un columpio y de la vida de su madre.

El mismo capitán sin saco y sin corbata y con las medias adelgazadas por las caminatas en calles estrechas, caminos imposibles y por la extensa geografía de la humildad.

Te saludo mismo capitán.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

0.581236124039