Cuestionan la versión de Uribe

Todo parece indicar que el tiro le salió por la culata al presidente Álvaro Uribe, pues analistas colombianos opinan que la denuncia sobre la presencia de guerrilleros de las FARC y el FLN en Venezuela, tienen como objetivo mediatizar a su sucesor Juan Manuel Santos en su intento de mejorar la relación bilateral con ese país.

Por Diario La Primera | 18 jul 2010 |    
Cuestionan la versión de Uribe
Los propios colombianos creen que el presidente pretende sabotear al electo Juan Manuel Santos

“Hay sectores que aunque le reconocen a Uribe la defensa de la soberanía, consideran que una situación tan tardía, en un momento de transición de gobierno, puede abortar la posibilidad de un acercamiento”, afirmó el ex vicepresidente Humberto de la Calle. Como se conoce, el electo Santos invitó a Hugo Chávez a su asunción del cargo y planteó una propuesta de “respeto” y “diálogo” con su gobierno, propuesta que fue dinamitada por Uribe y produjo la cancelación del viaje del presidente venezolano.

La crisis se agravó con el anuncio de Chávez de que no asistirá a la investidura de Santos porque debe “cuidar” su vida y advirtió que “podría romper las relaciones” con Colombia “en las próximas horas”.

En la semana, el gobierno de Uribe denunció que en Venezuela se encuentran los jefes guerrilleros de las FARC, entre ellos “Iván Márquez” o Luciano Marín Arango; el “canciller” de la guerrilla, Rodrigo Granda; Timoleón Jiménez, alias “Timochenko”, y Germán Briceño, alias “Grannobles” y hermano del jefe militar de las FARC, conocido como el “Mono Jojoy”.

Viejas denuncias
Pero no se trata de denuncias nuevas, ya en el pasado se presentaron similares acusaciones que fueron desbaratadas por el gobierno venezolano pese a los alegatos de la derecha continental.

“En cada ocasión que el gobierno de Colombia ha informado de la supuesta presencia de grupos irregulares colombianos en territorio venezolano, el gobierno de Venezuela ha efectuado las verificaciones necesarias y constatando sistemáticamente la falsedad de tales informaciones”, explicó la Cancillería.

Incluso, se señala, las coordenadas transmitidas han correspondido a lugares situados en el propio territorio colombiano. La Cancillería recuerda que el gobierno de Uribe formuló “irresponsable y reiteradamente, la acusación según la cual el Gobierno Bolivariano de Venezuela proporciona apoyo a las guerrillas colombianas”.

Y rememora la denuncia de supuestas entregas de fusiles o lanzacohetes a la guerrilla, para afirmar que Venezuela ha desmentido con pruebas concretas las especulaciones del gobierno de Uribe.

Lo cierto es que analistas colombianos coinciden con que el mandatario está disgustado con algunas decisiones de Santos, como el nombramiento de ministros entre ex funcionarios del gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002), así como sus declaraciones sobre el pleno respeto a los poderes Judicial, Legislativo, y a la Corte Constitucional, la misma que frenó sus afanes de reelección.

Furioso por eso y algo más, Uribe dijo que no cree en la diplomacia “meliflua y babosa” respecto de sus vecinos y que es necesario que cualquier mejora en la relación con Venezuela pase por el reconocimiento de que allí viven jefes guerrilleros, según afirmó el ministro de Defensa, Gabriel Silva, a los directores de los medios.

Armando Novoa, director del Centro de Estudios Constitucionales, cree que las movidas políticas de Uribe juegan en contra del “nuevo lenguaje con los países de la región” que Santos intenta impulsar. Novoa considera, además, que Chávez busca “ponerle presión a Santos para obligarlo a diferenciarse del gobierno de Uribe”.

Lo cierto es que el gobierno colombiano citó a los directores de los principales medios locales para mostrarles “pruebas contundentes” como videos, fotos y posiciones satelitales de jefes de las FARC en territorio venezolano, sin permitirles hacerlas públicas. Hay quienes aseguran que se entregaron fotos del 2004.

En respuesta a ello, el gobierno venezolano rechazó las afirmaciones como “una olla podrida de falsos positivos mediáticos”, con el llamado a consultas del embajador en Bogotá y con la amenaza del rompimiento de relaciones.

La amiga chavista
Pero hay algo más. Santos -electo el 20 de junio con el 69 por ciento de los votos- nombró como canciller a María Angela Holguín, ex embajadora en Venezuela y reconocida como “amiga” por Chávez. Ella se iba a reunir con el canciller Nicolás Maduro para enfrentar el impasse.

Es evidente el juego de Uribe. Por ello, la senadora Piedad Córdoba pidió al gobierno de Venezuela que “no caiga en provocaciones” y advirtió que lo que busca Bogotá con las acusaciones sobre la supuesta presencia de guerrilleros es afectar las elecciones parlamentarias venezolanas de setiembre próximo.

“Quisiera decirle al presidente Chávez que no se deje provocar, que no caiga en una diatriba, que lo único que están buscando es afectar las elecciones en Venezuela”, sostuvo Córdoba.

Ahora, el siguiente capítulo de la crisis se vivirá el jueves próximo en Washington donde la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó a una reunión del Consejo Permanente para tratar el tema. La fecha de la reunión fue anunciada por el embajador colombiano ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos.

Frente a las acusaciones, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela reiteró que en la posibilidad de existir alguna presencia de grupos irregulares en la extensa frontera con Colombia, actuará con el peso de la ley y la fuerza pública.

Y concluyó que “el camino de la mentira, de la agresión y del irrespeto contra Venezuela, siempre impedirá la regularización de las relaciones entre los gobiernos de nuestros dos países”.

Lo cierto es que Uribe se va dejando huella.


Efraín Rúa
Editor Mundo

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