Brutal represión golpista

Tras la violenta represión de sus partidarios en los alrededores de la embajada brasileña, que habría dejado tres muertos, según cadenas internacionales de TV y decenas de heridos, el presidente Manuel Zelaya expresó que su lema es “restitución o muerte” y que no cejará en su lucha por recuperar el poder.

| 23 setiembre 2009 12:09 AM | Mundo | 461 Lecturas
Brutal represión golpista
Zelaya denuncia a golpistas. Habría tres muertos.

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Zelaya aclaró que no pretende pedir asilo político a Brasil y que está “optimista”, pese a “haber sido recibido con bombas y balas” en Tegucigalpa. “Sólo le pido a Brasil protección”, declaró por teléfono al canal de televisión Globo desde la sede diplomática, donde se encuentra desde el lunes.

DETALLE

El presidente Luiz Inácio Lula da Silva dijo que espera que las autoridades de facto respeten la inviolabilidad de la sede diplomática de su país, luego que el presidente Zelaya denunciara los ataques a la sede diplomática.

Tras ofrecer garantías, el gobierno de facto pidió a Brasil que entregue al derrocado presidente para su arresto o le dieran asilo diplomático para que abandone el país.
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En un intento por maniatar a los seguidores del presidente, los golpistas acuartelaron todo el país y alargaron el toque de queda vigente desde el lunes hasta las 6 de la mañana del miércoles, aduciendo “cuestiones de seguridad nacional”.

A las siete de la mañana, las fuerzas de seguridad, apoyadas con tanquetas rompemanifestaciones, gases lacrimógenos y balas de goma, dispersaron a la multitud de manifestantes concentrados ante la embajada. Una testigo dijo que cientos de policías y militares desalojaron con violencia a los partidarios de Zelaya.

“Estábamos tranquilos, cantando, cuando vinieron y nos desalojaron violentamente”, relató Jaqueline Espinal. “No estábamos haciendo nada malo, esta gente no quiere el diálogo”, dijo con voz nerviosa.

Zelaya afirmó que Roberto Micheletti impuso el toque de queda y cerró los aeropuertos para “aislar más a Honduras”, con el fin de impedir la llegada de misiones internacionales, entre otras, la del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, quien afirmó que la población y las autoridades del gobierno de facto ya deben haberse dado cuenta de que después de tres meses del golpe de Estado que derrocó a Zelaya, “no hay un solo país que los reconozca”.

Zelaya reiteró que no sabe cuánto tiempo permanecerá en la legación diplomática. “No se sabe, pues depende de un proceso de negociación política”, indicó.

“Soy optimista, aunque nos han recibido con bombas y balas”, apuntó Zelaya en alusión a la dura acción policial realizada por agentes de policía enviados por Roberto Micheletti.

El dirigente del Frente Nacional contra el Golpe de Estado, Rafael Alegría, informó que no menos de 300 personas fueron detenidas por policías y militares durante las acciones represivas. Ellos fueron llevados a un estadio de fútbol.

Alegría aseguró que el pueblo hondureño seguirá en las calles para manifestar su resistencia contra el toque de queda y pedir la restitución inmediata de Zelaya. “El pueblo continuará vivaz, fuerte, hasta que vuelva el presidente Zelaya, eso crea más ánimo y fervor de nuestro pueblo”, manifestó.

Tras los violentos enfrentamientos, policías y soldados encapuchados montaron un anillo de seguridad en un área de cinco kilómetros alrededor de la embajada brasileña.

Entre los que permanecían dentro de ese anillo de hierro está Rafael Sarmiento, un ingeniero agrónomo de 35 años que declaró estar “con Zelaya para llevarlo donde debe estar: en la presidencia”. Otro seguidor del presidente, el universitario Jorge Ramírez, indicó: “Estaremos aquí el tiempo que sea necesario”.

Un vehículo de Naciones Unidas entregó “hot-dogs” a cientos de personas que se encontraban en el interior de la embajada. “Trajimos lo que pudimos encontrar”, dijo el trabajador de la ONU Pedro Dimaggio. Casi todos los negocios están cerrados en la ciudad.

“Esto parece una zona de guerra”, señaló Antonio López, vigilante de una residencia cercana al contar que los policías desalojaron a los manifestantes con gases lacrimógenos y a palos.

“Si continúan los desórdenes, se podría establecer un estado de sitio en Honduras”, afirmó el ministro de Defensa de facto, Alfredo Lionel Sevilla.


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