Balance de una cumbre

El 26 y 27 de enero se llevó a cabo, en Santiago de Chile, la VII Cumbre entre América Latina y el Caribe (Celac) y la UE. Fue la primera de la Celac y 60 jefes de Estado y representante de igual número de países de los dos continentes se reunieron para trabajar en una agenda que tuvo como tema principal formar una alianza para un desarrollo sustentable que promueva las inversiones con calidad social y ambiental.

| 10 febrero 2013 12:02 AM | Mundo | 1.3k Lecturas
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La cumbre tuvo el siguiente lema: “Apuntando alto”. El presidente Piñera explicó que la elección del slogan reflejaba “la firme intención de la región de construir una nueva etapa entre ambos continentes.” “Hemos logrado que Latinoamérica y Europa dialoguen mirándose a los ojos frente a frente, con la misma estatura, humildad y franqueza”, señaló ante ante los jefes de Estado y representantes de ambas regiones.

La Celac, creada a inicios del 2010 en México y constituida formalmente en Caracas a fines de 2011, encarna un espacio regional que cohesiona a los estados latinoamericanos y caribeños. En la práctica la Celac es como la OEA pero sin Estados Unidos y Canadá.

Al finalizar la cumbre el presidente cubano, Raúl Castro, asumió la conducción de la Celac. Recibió la presidencia del foro de manos del presidente chileno y será el portavoz oficial del organismo durante los próximos 12 meses. Entre sus funciones estarán las negociaciones políticas y comerciales con la Unión Europea y otros bloques.

Los 33 integrantes del organismo tienen diferencias ideológicas innegables y la distancia quedó demostrada en el encuentro de Santiago. El fin de semana, durante la reunión de la Celac con la UE, un grupo de países se opuso a que la Declaración Oficial incluyera el compromiso de los países latinoamericanos a garantizar certidumbres legales como solicitaban los europeos: Bolivia, Cuba, Ecuador, Venezuela y Argentina. Al final el texto incluyo “la importancia de un marco normativo estable y transparente que proporcione seguridad a los inversionistas “, aunque reconoció “el derecho soberano de los Estados a regular”.

Las nacionalizaciones de empresas europeas en Latinoamérica han marcado las relaciones comerciales de las dos regiones en los últimos años. En mayo de 2012, por ejemplo, el gobierno argentino expropió el 51% de la española Repsol en la petrolera YPF.

Un pilar decisivo de la relación entre la Unión Europea y nuestra región es el flujo de inversiones, que representa no menos del 43% del volumen total de Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y Caribe. Y a pesar de la difícil situación económica, los flujos anuales de la IED de la Unión Europea a la región alcanzaron niveles record en 2011. La crisis del viejo continente contrasta con la bonanza económica que se vive en muchos países latinoamericanos.

Para la región, las inversiones de la UE destacan en cantidad y calidad. Ya están contribuyendo de distintos modos a una mejora en el nivel de competitividad y de desarrollo social. Esta inversión, altamente diversificada, no se limita al ámbito de las materias primas. Las empresas europeas son el origen de casi dos tercios de todos los proyectos de inversión en I+D en la región. Las inversiones en sectores como el de las energías renovables contribuyen a la prestación de servicios públicos esenciales a grandes sectores de la población. Las empresas europeas presentes en la región han sido pioneras en términos de compromiso del sector privado con la protección del medio ambiente y las normas laborales. Las maneras de fomentar una mayor cooperación sobre responsabilidad social de la empresa fueron un tema gravitante de los debates de la cumbre de Santiago.

Logros de la cumbre
En el marco de esta cumbre se acordó lanzar el primer Compendio Estadístico sobre Migraciones Celac-UE y se dio el primer paso para las negociaciones de un convenio marco sobre Seguridad Social entre los países de ambas regiones.

Las directrices Celac-UE sobre Seguridad y Salud Laboral son otra de las iniciativas destacables en este encuentro. Se busca generar mejores condiciones de seguridad en el trabajo a nuestros trabajadores, -incluyendo a los inmigrantes-, y garantizar sus derechos, en línea con los principios presentes en los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Además, la Cumbre de Santiago reconoció al crimen organizado transnacional como una amenaza para la estabilidad y el progreso de los países de ambos continentes. Se renovó el compromiso birregional en la lucha contra la corrupción y el problema del tráfico ilícito de drogas, entre otros retos que exigen una acción conjunta y que reflejen las legítimas aspiraciones de nuestras sociedades de vivir y crecer en un mundo más seguro, pacífico, equitativo y solidario.

La IV Cumbre Empresarial Celac-UE, que se realizó paralelamente al encuentro principal, y contó con la participación de mil inversores de ambos lados del Atlántico, también concluyó con un documento que reiteraba la necesidad de que los gobiernos tengan presentes en todas sus decisiones los valores de la libertad, seguridad jurídica y democracia.

Los buenos momentos económicos que atraviesa Latinoamérica constituyen un indudable factor de atracción para los europeos, en especial para aquellas naciones que enfrentan difíciles momentos, por lo que cobra vigencia aquel proverbio del viejo continente: “Caerse esta permitido. Levantarse es obligatorio”. Y tenemos que fortalecer sinergias para saber implementar las innovadoras tecnologías europeas que son indispensables para, fomentar nuestro desarrollo regional.


Oscar Maúrtua de Romaña*
Colaborador
*Ex Canciller y actual Director de la Escuela de Relaciones Internacionales y Gobierno de la Universidad Tecnológica del Perú.


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