Amoríos de alto vuelo

 

| 14 noviembre 2012 12:11 AM | Mundo | 617 Lecturas
Amoríos de alto vuelo
Escándalo Petraeus se extiende al jefe de la OTAN en Afganistán y pone en jaque a alto mando norteamericano.
617

El escándalo Petraeus sigue trayendo cola. Ahora el general John Allen, jefe de la misión de la OTAN en Afganistán, está siendo investigado por enviar unos correos electrónicos “inapropiados” a Jill Kelley, la mujer que recibió los correos amenazantes de Paula Broadwell, amante del exdirector de la CIA, David Petraeus.

La revelación se conoció pocas horas después de que agentes del FBI registraran la vivienda de la amante de Petraeus, que tuvo que dimitir por su affaire extramatrimonial. Durante la investigación al jefe de la CIA se encontró miles de correos electrónicos entre Allen y Kelley.

El general John Allen había sido designado jefe de las fuerzas aliadas en Afganistán a partir de la próxima primavera y tenía previsto someterse este jueves a una sesión de confirmación ante el Senado estadounidense, pero la Casa Blanca suspendió el nombramiento.

La investigación fue confirmada por el secretario de Defensa, Leon Panetta, quien anunció que ordenó investigar al comandante de las tropas norteamericanas y de la OTAN y que el inspector general del Pentágono revisa entre 20.000 y 30.000 páginas de documentos.

Panetta dijo que fue informado por el FBI de las investigaciones en torno al general y sus relaciones con la mujer, supuesta víctima de ciberacoso por parte de la amante y biógrafa del general Petraeus. Preguntado por los reporteros si el FBI había determinado que era una investigación criminal, afirmó que “eso corresponde al FBI determinarlo”.

Panetta precisó que el general, casado al igual que la amiga de la familia del general Petraeus residente en Tampa (Florida), negó haber actuado incorrectamente y el secretario de Defensa añadió que “merece el debido proceso” tras destacar su liderazgo en la guerra afgana.

El escándalo se destapó cuando el FBI comenzó a investigar unos correos electrónicos amenazantes enviados por Broadwell a Jill Kelley, que trabajaba como voluntaria con las familias de los militares en la Base MacDill de la Fuerza Aérea.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD