La importancia de dar y recibir ayuda

Hay muchas formas diferentes de dar y recibir ayuda. A veces sólo necesitamos unas palabras de ánimo. En otras ocasiones que nos orienten o nos den una nueva perspectiva sobre las cosas. La ayuda puede ser algo muy específico e inmediato, como apoyo para llevar a cabo unos deberes en concreto. O puede ser más duradera, como recibir clases de repaso para aprobar una asignatura pendiente o terapia para sobrellevar una difícil situación personal.

Por Diario La Primera | 22 ago 2012 |    
La importancia de dar y recibir ayuda
Cuando estás afrontando una situación estresante o atravesando un mal momento, las personas que hay en tu vida pueden ayudarte a afrontarlo.

Los amigos, los padres, los profesores y otros adultos pueden ser valiosos recursos cuando necesitamos ayuda. También hay momentos en que necesitamos la ayuda adicional que puede aportar un buen profesional. Los terapeutas, psicólogos y psiquiatras ofrecen ayuda especializada sobre cuestiones de salud mental y problemas personales. Dirigirse a la persona adecuada para pedir ayuda compensa con creces.

Ayúdate a ti mismo
A menudo nos preocupamos por los amigos que tienen problemas. Es normal querer ayudar a un amigo que está atravesando una crisis y puede ser tan gratificante ayudar a otra persona como que te ayuden a ti. Estar a su lado cuando un amigo necesita consejo, orientación e ideas es una parte muy positiva de las relaciones de amistad.

Pero ¿y si te preocupas tanto por un amigo que te das cuenta de que esa preocupación te está empezando a pasar factura? Es posible que un amigo parezca como si estuviera estancado en un callejón sin salida y quiera hablar constantemente sobre su problema pero nunca haga nada al respecto. O tal vez tengas un amigo que siempre se centra en sus problemas y nunca tiene tiempo para ti. También es posible que los problemas de un amigo te parezcan demasiado importantes y difíciles de resolver.

Si te sientes demasiado agobiado o presionado por los problemas de un amigo, habrá llegado el momento de dar un paso atrás y reorganizarte. Has de tomar una decisión sobre qué puedes y qué no puedes hacer. Estos tres breves recordatorios pueden ayudarte a ver las cosas en perspectiva:

1.- Existen límites en lo que puedes hacer para ayudar. No podemos hacer que otra gente haga cosas que no está preparada para hacer.

2.- Primero necesitamos cuidar de nosotros mismos. Si los problemas de un amigo te superan, da un paso atrás. No permitas que sus problemas te hundan también a ti. Uno no puede ayudar a sus amigos cuando no puede dar lo mejor de sí mismo y/o está resentido.

3.- No siempre podemos solucionar los problemas. Algunas cosas están más allá de nuestro control. A veces lo mejor que podemos hacer es escuchar y ofrecer apoyo y comprensión.


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