El problema de la impuntualidad

¿Sabe llegar a tiempo a sus citas de trabajo, de familia?, o por el contrario ¿es de los que siempre llegan al final? Aquí algunos consejos para tomar como hábito la puntualidad.

| 07 diciembre 2011 12:12 AM | Mundo joven | 6k Lecturas
El problema de la impuntualidad 6091

Según las distintas culturas, la precisión horaria que debe cumplir una persona puede variar. Por ejemplo, los ingleses son famosos por el valor que le otorgan a la puntualidad. Los trenes en algunos lugares del mundo funcionan casi con segundos de precisión. Una persona que viva en, por ejemplo, Berlín, tendrá menos motivos para retrasarse camino a su trabajo que una que viva en Lima, cuando las fallas y retrasos en los servicios públicos son algo muy frecuente. De la misma manera, no es lo mismo un retraso de diez minutos al llegar a una reunión (algo que será muy mal visto) que a una comida informal con nuestros amigos.

Pero, ¿qué motivos pueden llevar a que una persona llegue después de la hora prometida? Puede ser un acontecimiento imprevisto: nadie puede culparte si se baja la llanta del Metropolitano en el que estabas viajando rumbo a la oficina. Pero también puede deberse a un descuido. O simplemente puede ser que no te importe llegar a tiempo. De estas tres razones, sólo la primera está justificada, y no puedes alegar que te suceda a diario. Por el contrario, si llegas tarde por descuidado o por desinteresado, estarás transmitiendo una imagen negativa a quienes te esperaban, ya sean tus empleadores o incluso tus amigos.

¿Cómo dejar este mal hábito?
Como los imprevistos no pueden evitarse, sí puedes llamar por tu móvil y disculparte de antemano si sabes que por algún motivo no llegarás a tiempo. De esta manera, evitas que el otro se irrite esperándote, más aún cuando después le expliques tus motivos.

Los descuidos –por ejemplo, quedarse dormido, olvidar las llaves del automóvil y tener que regresar, no encontrar una corbata adecuada, etc.- pueden ser previstos y, en consecuencia, con una planificación mayor, evitados. Deja tu ropa preparada la noche antes de ir al trabajo, pon dos alarmas para asegurarte de que alguna te despierte, calcula un margen de quince minutos más de los que necesitarás para alistarte. Finalmente, si se trata de una actitud de desinterés, considera que perjudicas con ella a muchas personas, y en especial a ti mismo.


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