Acaba con la impuntualidad

Este mal hábito crea una mala imagen de la persona. Saber llegar a tiempo al trabajo, a una consulta médica, a una cena de negocios o incluso a una cita romántica, es importante y habla mucho sobre nuestra nosotros.

Por Diario La Primera | 29 jun 2011 |    
Acaba con la impuntualidad

Sin embargo, aún así, muchas personas tienen dificultades para ser puntuales, y están habituados a llegar siempre con retraso. Si ésta es tu situación, aquí tienes algunos motivos por los cuales te conviene revertir esta tendencia y algunos consejos para abandonar este hábito tan poco deseable.

¿A qué se considera  ser impuntual?
El problema para las personas consideradas impuntuales suele ser la de una diferencia de criterios. En efecto, según las distintas culturas, la precisión horaria que debe cumplir una persona puede variar. Por ejemplo, los ingleses son famosos por el valor que le otorgan a la puntualidad. Los trenes en algunos lugares del mundo funcionan casi con segundos de precisión. Una persona que viva en, por ejemplo, Berlín, tendrá menos motivos para retrasarse camino a su trabajo que una que viva en Buenos Aires, cuando las fallas y retrasos en los servicios públicos son algo muy frecuente. De la misma manera, no es lo mismo un retraso de diez minutos al llegar a una reunión (algo que será muy mal visto) que a una comida informal con nuestros amigos.

La imagen del impuntual
¿Qué motivos llevan a una persona a llegar después de la hora prometida? Puede ser un acontecimiento imprevisto: nadie puede culparte si se rompe el vagón del metro en el que estabas viajando rumbo a la oficina. Puede ser un descuido tuyo, o simplemente puede ser que no te importe llegar a tiempo. De estas tres razones, sólo la primera está justificada, y no puedes alegar que te suceda a diario. Por el contrario, si llegas tarde por descuidado o por desinteresado, estarás transmitiendo una imagen negativa a quienes te esperaban, ya sean tus empleadores o incluso tus amigos.

Cómo mejorar nuestra puntualidad
Los imprevistos no pueden evitarse, pero puedes llamar por tu móvil y disculparte de antemano si sabes que por algún motivo no llegarás a tiempo. De esta manera, evitas que el otro se irrite esperándote, aún cuando después le expliques tus motivos. Los descuidos –por ejemplo, quedarse dormido, olvidar las llaves del automóvil y tener que regresar, no encontrar una corbata adecuada, etc.- pueden ser previstos y, en consecuencia, con una planificación mayor, evitados. Deja tu ropa preparada la noche antes de ir al trabajo, pon dos alarmas para asegurarte de que alguna te despierte, calcula un margen de quince minutos más de los que necesitarás para alistarte. Finalmente, si se trata de una actitud de desinterés, considera que perjudicas con ella a muchas personas, y en especial a ti mismo.

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