Adiós a la lipoaspiración

Es lo último en tratamientos corporales. Unas pocas sesiones son suficientes para reducir el abdomen, eliminar los antiestéticos flotadores y deshacerse del odioso pantalón de montar.

Por Diario La Primera | 20 jul 2010 |    
Adiós a la lipoaspiración

La lipodilución es una técnica que se ha convertido en todo un furor en países como Brasil. Y es que este tratamiento incluye una serie de sesiones durante las que se aplican inyecciones de fosfatidilcolina, un extracto derivado de la lecitina de soja que forma parte estructural de membranas celulares de nuestro cuerpo y no produce reacciones alérgicas, ya que el organismo no la reconoce como extraña. Y por si fuese poco, es económica, indolora y con ella no es necesario someterse a una operación quirúrgica como la lipoaspiración.

Las indicaciones para el uso estético de la fosfatidilcolina son limitadas y se restringen a pequeños depósitos de adiposidad localizada, en pacientes con peso ideal o con sobrepeso leve, y es conveniente complementar el tratamiento con dieta y actividad física. Está indicada con excelentes resultados clínicos en la remodelación del contorno corporal y en la reducción de la adiposidad que se localiza especialmente en el abdomen, cintura, caderas, la zona baja los glúteos, entre otros.

La técnica de aplicación es la infiltración subcutánea mediante la cual la sustancia es inyectada directamente en la grasa. Al penetrar en el tejido adiposo, la fosfatidillcolina interactúa en la membrana celular, produciendo orificios en ella con la consecuente destrucción del tejido graso sólido tratado, que una vez disuelto se vuelve más soluble. Esto permite que luego, el mismo organismo la absorba y la elimine en forma natural en pequeñas cantidades por las deposiciones y especialmente a través de la orina.

En cuanto a la superficie a tratar, depende de la sesión y la persona. Las sesiones se indican cada quince días, y lo recomendable es tomar entre 4 a 6 sesiones como mínimo, con un periodo de descanso de dos semanas entre cada una. Pero cuando la inflamación es muy leve el intervalo puede reducirse a una sola.

Los especialistas recomiendan que estas sesiones sean acompañadas de otras terapias como el drenaje linfático manual y ultrasonido, para “reacomodar” el tejido tratado y permitir la penetración de de geles reductores y lipolíticos (que “licúan” y destruyen las grasas) en la piel.


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