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Días de radio

En qué momento pasó la radio en convertirse a una tribuna de improvisados y chillantes animadores que utilizan un vocabulario exiguo o en el peor de los caso jerga total, sea porque hablarle a los jóvenes así genera sintonía o por el escaso bagaje cultural de nuestros (algunos) comunicadores radiales. Todavía recuerdo el buen espacio nocturno del doctor Artidoro Cáceres llamado "sinapsis" vía radio Uno (hoy Planeta FM), en la que daba cátedra sobre sexualidad y era una ventana para los jóvenes ávidos de información.

Por Diario La Primera | 15 set 2008 |    

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Ahora abundan los espacios de farándula con entrometidas y vedetes con estudios, imitadores y chistosos, pero no hay una clara visión de hacer radio formativa y entretenida. Pocas emisoras ayudan a formarnos una ideología, una opinión pública, la juventud no es más una masa anónima; esta era de la información ha de reeducarnos con buenos contenidos. Aplaudo cuando César Hildebrandt está en la radio, apago el radio cuando el señor Galdós chistosea y enarbola la mediocridad.

Escribe:
Carlos Capcha Ríos
DNI 10009333

Respuesta: Su opinión ha sido expresada.


El primer poder de la estafa

¿Se puede considerar al Congreso de la República como el primer poder del Estado? Yo diría que ese simulacro de Parlamento escenifica a diario una ópera bufa, con la diferencia de que los personajes en lugar de dar risa, provocan ira. José Anaya es sólo una de las joyas de la corona. Como varios de sus colegas, Anaya es un estafador por partida doble. En primer lugar porque solicitó el voto de los ciudadanos en un bloque de bandera más bien antiaprista, y se ha convertido en peón clave para las maniobras del oficialismo.

Este personaje político ha cometido un delito contra el patrimonio, que en el capítulo quinto del Código Penal lleva el título de “estafa y otras defraudaciones”. Y es que adulterar facturas para justificar gastos operativos es una maña delincuencial.

Las palabras de Manuel Gonzáles Prada, escritas en 1906, incluidas en “Horas de Lucha”, resultan válidas. Y es que en ellas advierte que “no se concibe la existencia de partidos ni la formación de oposiciones desinteresadas. Los grupos ya no se constituyen por asociación de individuos bien intencionados”. ¡Qué mirada de águila la de don Manuel! Con un siglo de anticipación divisó puestos en la picota a José Anaya y sus cofrades.

Escribe:
Roberto Agramonte Salazar.
DNI.25009433.

Respuesta: Es una pena que hechos como estos se han convertido en una constante dentro del Congreso peruano.

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