Lima desbordada de fe

En un escenario de fe y devoción fue convertida la Plaza de Armas, donde los miembros de la Arquidiócesis de Lima celebraron –en la Catedral– la Solemne Misa del Corpus Christi, así como la tradicional Procesión del Santísimo.

| 26 mayo 2008 12:05 AM | Locales | 521 Lecturas
Lima desbordada de fe
Luego de la procesión del Cristo Moreno, este encuentro es el segundo que congrega tal cantidad de fieles en la capital.
Miles de feligreses asistieron a la Misa del Corpus Christi en la Catedral. Devotos llenaron calles del Centro de Lima.

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ESTACIONES

Cada estación donde se impartió la bendición estuvo a cargo de una hermandad diferente: Franciscanos frente a Palacio de Gobierno, Dominicos en el Pasaje Santa Rosa y Mercedarios en el pasaje Olaya. La cuarta estación fue el Altar Mayor, ubicado en el Atrio de la Catedral.
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Desde las nueve de la mañana se concentraron delegaciones de cerca de 50 colegios nacionales, parroquiales y particulares, así como las hermandades y cofradías que participaron en las actividades de la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

A las diez en punto se dio inicio a la misa, celebrada por el Nuncio Apostólico del Perú, Monseñor Rino Passigato, el Obispo Auxiliar de Lima, Monseñor Adriano Tomáis, y numerosos sacerdotes de la Arquidiócesis. Luego, un fuerte cordón de la Hermandad del Señor de los Milagros resguardó la procesión, presidida por el Cardenal Juan Luis Cipriani, quien se detuvo a impartir la bendición a los fieles en cuatro altares ubicados alrededor de la Plaza de Armas.

El alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, y los Húsares de Junín, presentaron arreglos florales a la Imagen, como muestra de fe y respeto.

Interminable fe
María Sánchez acude a la procesión del Santísimo desde hace 13 años. Para ella, esta es la actividad más importante dentro del calendario eclesiástico, pues “es cuando Dios y Jesús son uno solo. Yo soy muy devota del Santísimo, porque en Él están los seres más importantes del mundo, los que nos dieron la vida. Además es muy milagroso. Hace unos cinco años mi hija atravesó una etapa muy difícil y mi fe en el Santísimo la sacó adelante”, mencionó.

Asegura que a sus 68 años no está sola, “ni lo estaré jamás”, pues Dios le envió a Carlos, el último de sus hijos, quien tiene 26 años y sufre del Síndrome de Down. “Mis otros siete hijos ya están casados y tienen sus propios hijos. Yo siempre tendré a Carlos (…) Dios actúa de maneras misteriosas”, señaló.

Por su parte, Tania Veldeguer viuda de Osaki, sahumadora de la Hermandad del Señor de los Milagros, asegura que nunca ha dejado de asistir a la procesión. Con fotografías de sus hijos Mishico y Akira en las manos, Tania reza al Santísimo para que los proteja en Japón, y los reúna de nuevo para terminar así con la soledad en la que se encuentra desde que murió su esposo.

Rubí Fox Bazán
Redacción


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