La muerte acecha en el río Rímac

Las lluvias en Lima no sólo amenazan la vida de quienes viven en los cerros. Revive el problema siempre olvidado de miles de limeños que viven, en las riberas del río Rímac.

Por Diario La Primera | 24 ago 2008 |    
La muerte acecha en el río Rímac
A diario grandes cantidades de tierra se deslizan por las riberas, debilitando las humildes casas.

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El jefe regional del Indeci, James Atkins, menciona que, además de Comas, se verán afectados por las lluvias Villa María del Triunfo, Ate-Vitarte, Carabayllo, Chorrillos, Cieneguilla, Los Olivos, Pachacamac, Puente Piedra, San Juan de Lurigancho, San Juan de Miraflores, San Martín de Porres y Villa El Salvador.

Más de cinco mil personas viven en las orillas mismas del río Rímac, solamente entre el Puente del Ejército y la avenida Dueñas, hasta el límite con el Callao, lugares que presentan lo más altos índices de desmoronamientos.

Recientemente, el Instituto de Defensa Civil emitió un informe que identificó tres puntos críticos en la cuenca del Rímac y recomendó hacer trabajos de limpieza, descolmatación y refuerzo de defensas ribereñas. Sin embargo, hasta la fecha, la autoridad edil no realiza acción alguna, pese a que la temporada de lluvias 2008 está pronta a iniciarse en la sierra, por lo que el caudal se incrementará, pudiendo arrasar con las viviendas que prácticamente están colgadas de las riberas, como lo comprobó LA PRIMERA en un recorrido por estos barrios que ven pasar la vida al filo de la navaja.

Derrumbes y delincuencia
Mercedes Castro, vecina de la calle Manuel Arellano (que colinda con el Rímac), señala que desde hace más de dos años ninguna autoridad se acerca para tratar de ayudar o dar pautas sobre prevención. “Vivo acá más de 15 años. Cuando llegué casi no había derrumbes, pero las lluvias y la fuerza del río, que hace temblar todo cuando está cargado, se han traído abajo las casitas”. Por su condición económica ella debe seguir ahÑ

En la mayoría de casuchas se vive con el constante temor de morir por un deslizamiento. “Los más afectados son los niños, no pueden salir a jugar libremente. Tienen que irse para la espalda de mi casa, pero también ahí hay peligro porque están los fumones y delincuentes”, agrega Castro. La situación en ambas riberas del río Rímac es caótica: las viviendas no cuentan con servicios básicos. La mayoría de viviendas debe abastecerse de agua por medio de cisternas. Y en el caso de la luz, tiene que ‘sacarse’ de algún poste de luz, por una conexión que representa otra amenaza para la vida de los moradores.

El caso de la señora Justa de la Cruz es más grave. A diario debe luchar contra la lluvia que en los últimos días cae sin piedad en su techo de plástico. “Acá nadie hace nada por nosotros”.

Otro de los puntos críticos es la calle Trabajo, donde la gente sortea a diario innumerables huecos, para poder salir de sus viviendas y llegar hasta la avenida Morales Duárez. “No hay vías de acceso rápido. Hace poco inauguraron el puente ‘Rayos del Río’, pero ya se están saliendo las tablas”, recalcó Castro.

Omar Olivares
Redacción


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