Demasiado corazón

“Porque el revés de morir involucra a quienes perdemos hasta las ganas de protestar… adormecidos frente a televisores a color de contrabando, o por ese aroma nacional a pasta de cocaína mientras que los rufianes de siempre se llevan las ganancias”. Palabras que cerraban, allá por 1978, “El Revés de Morir” (Mosca Azul Editores), uno de los 30 libros de Guillermo Thorndike, periodista y plasmador de la realidad peruana a través de la narrativa. Ícono del periodismo, pionero de la literatura de no ficción. Complejo, divertido, polémico, Guillermo se fue por culpa de un infarto que dejó a medias su corta vida… de 69 calendarios.

| 10 marzo 2009 12:03 AM | Locales | 1.6k Lecturas
Demasiado corazón
(1) Se despidió antes de tiempo. (2) Muchos acudieron a dar el pésame a los deudos. (3) Personajes de diversos campos y diversas tiendas. (4) Familiares y los primeros amigos que empezaron a llegar ayer al velatorio miraflorino.
Infartó acabó con Guillermo Thorndike, pionero en el país del género de no ficción y periodista forjador de generaciones.
1674

Guillermo Thorndike Losada se fue a las 2:30 de la madrugada de ayer, víctima de un infarto que detuvo su juvenil corazón que se acercaba a los 70. Periodista y escritor, nació en Lima el 25 de abril de 1940. Además de fundar diversos diarios, Thorndike introdujo una corriente literaria en el Perú, esa suerte de fusión entre el periodismo y la literatura. Mirado con estima por muchos, con recelo por otros, con reprobación por algunos pasajes controvertidos de su trayectoria, Thorndike generó diversas reacciones y por ello es que ayer no nos fue extraño ver personajes de todo tipo, toda edad, toda creencia, todo tinte político y todo tipo de espíritu, en su velorio, en la iglesia Virgen de Fátima, Miraflores. Sus restos serán cremados hoy, a las 10 de la mañana, en el cementerio Mapfre de Huachipa, según confirmó Charo, su compañera de toda la vida, quien junto a sus hijos (entre ellos Augusto, periodista también) recibieron el pésame desde los diversos mundos que componen este collage llamado Perú. Aún estaba en meditaciones que sus cenizas descansen en la cripta de la familia Thorndike, en el cementerio Presbítero Maestro, cerca de la Cripta de los Héroes.

Don Guillermo acababa de volver de Argentina. Estaba enfrascado, como siempre, en proyectos. Este martes debía presentar el quinto tomo de su saga sobre Miguel Grau (la sexta la dejó sin terminar, así que la posta espera) y además ya se veía en las pantallas de Canal 11 el spot promocionando su proyecto televisivo, documentales de personajes peruanos inmortales, empezando con César Vallejo.

Hace poco había presentado su libro “El Rey de los Tabloides”, basado en la vida de Raúl Villarán, su maestro y amigo, iniciador de la prensa sensacionalista, con titulares ingeniosos y llegada masiva y un género que años después degenerara en la fiebre de diarios con tinta amarilla, calatas y mensajes políticos insertados, bajo el control de la maquinaria de turno, aceitada al máximo durante el fujimontesinismo.

Abisa a los compañeros…
Si bien Thorndike tiene ya un sitial en la historia del periodismo peruano, la literatura le reserva otro. Basta recordar que muchos estudiantes conocimos la historia de esta forma de vida llamada periodismo, en el Perú, leyendo “No, mi General” que narra la historia de La Crónica, en años convulsionados; o “El Revés de Morir” sobre ese ícono deportivo, Alejandro “Manguera” Villanueva; “El Caso Banchero” sobre el crimen del potentado de la pesca o, antes, “Abisa a los compañeros”, así, con “b”, como el poema de Vallejo, que trata de un grupo político radical que realizó el primer asalto a un banco realizado en la pacata y traviesa Lima de comienzos de los 60, y que fue llevado al cine con el mismo nombre.

“El Año de la Barbarie” quedó como documento de la persecución a los apristas, matanzas incluidas, en el norte peruano. Escribió una serie de cuatro libros sobre la Guerra del Pacífico y en los últimos años estaba dedicado a seguir la vida de Miguel Grau Seminario, más allá del héroe cuyo retrato está en las paredes de los colegios y ahondar en el alucinante ser humano aventurero, marinero, impetuoso que fue.

Y sobre el periodismo, conocido es su historial. Fue presidente del directorio de “La Crónica” y “Variedades”; director de “La Crónica”. En 1980 dirigió “El Diario Marka”. En 1981 funda “La República” y en 1985 hace lo mismo con “El Popular”. La década de los 90 lo encuentra como director fundador de “Página Libre”, “La Razón” y luego en Canal 11 de Belmont, a donde regresaría hace unos meses.

Personajes como Raúl Vargas, José María “Chema” Salcedo, Antonio Cisneros, Luis Gonzales Posada llegaron en las primeras horas al velorio de los restos. Por la noche, fue una mezcla de todo, desde Palacio de Gobierno hasta los gremios sindicales. Humberto “Chivo” Castillo, conocido periodista declaró a LA PRIMERA que lo conoció a fines de los sesenta, cuando ingresó a practicar. “Era un joven inteligente, creativo. Lo recuerdo cuando oía la sirena de incendios, ahí mismo pedía un fotógrafo y se iba corriendo a cubrir. Le gustaba cubrir incendios. Empezó como reportero policial. Después de La Prensa, trabajamos juntos en Correo, Ojo, Correo de provincias, en La Crónica y el Diario Marka. Era un hombre con sentido del humor, trabajador y creativo”, señala.

Como cuenta su cercano, Manuel Cadenas, si hubiera podido, Guillermo habría escogido esta manera de emprender el viaje del que ya no se vuelve, una muerte como un gran titular, como una edición de choque…

Martín Carranza
Editor

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