America espera*

Hay diversas versiones referidas a la administración Obama, Sabemos que el mandatario dicta con apremio medidas para salvaguardar a la sociedad norteamericana del devastador efecto de la crisis. Dispone partidas especiales para atenuar las pérdidas del sistema financiero, reduce los fabulosos ingresos de los banqueros, incrementa el poder adquisitivo de los ciudadanos recortando impuestos; pero nada de eso parece permitir que sea vea la luz en el horizonte.

| 24 febrero 2009 12:02 AM | Locales | 482 Lecturas
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Mientras tanto, América espera. Y lo hace pacientemente, a sabiendas que al fin su agenda será vista por la Casa Blanca en condiciones distintas a lo que ocurría hasta hace poco, cuando Bush –parafraseando a Truman- no tenía amigos, sino sólo intereses.

En 30 días de gobierno el Presidente de Estados Unidos ha tenido apenas gestos para la región: un saludo a Bolivia, por su referendo constitucional y un mensaje al pueblo de Venezuela por su “comportamiento ejemplar” el 15 de febrero. Pero ni una palabra seria sobre lo que afecta al subcontinente.

No es mucho lo que se espera. No sólo porque no cunde la confianza en la gestión de Obama, sino porque los pueblos de América son conscientes que sus problemas los resolverán ellos mismos, y en casa, o simplemente no podrán resolverse. No será el quimérico Tío Sam el que venga con una bolsa de regalos a encarar las necesidades de nuestros pueblos.

Dos cosas debiera saber Obama en relación a nuestra América: Que los procesos de cambio, más que políticos, son sociales y responden por eso a las necesidades de millones y no a los intereses de pequeñas grupos, como ocurría en el pasado Y que en estos procesos, son los pueblos y no los hombres los que cuentan.

Si de procesos sociales se trata, medidas administrativas punitivas no habrán de funcionar. Y las que subsisten tendrán que ser dejadas de lado, por ineficientes y obsoletas. El bloqueo a Cuba es sólo una herramienta de castigo. No sirve ni a los afectados, ni a sus impulsores.

Y si son los pueblos los que cuentan, más que los hombres, no vale la pena detenerse en los rasgos de los caudillos, sino en lo que son capaces de ganar para su causa. Si tras Chávez se mueven siete millones de ciudadanos venezolanos, poco importa que hable mucho. Lo decisivo es la fuerza que lo secunda.

Y lo mismo puede decirse en relación a Morales o a Correa. Han abierto una compuerta por la que fluye un río caudaloso.. Lleva piedras o lodo, pero también agua, indispensable para la vida de sus pueblos. Y esa es el agua que América necesita.

Como Allende hay que decir que los procesos sociales no se hunden con el peso de las armas. Se afirman con la fuerza de los pueblos. Y ellos, son imbatibles.

Gustavo  Espinoza M. 
Colaborador


* Ayer apareció otro texto atribuido a nuestro colaborador, Gustavo Espinoza, debido a un grave error por el que pedimos disculpas al autor y a nuestros lectores.

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