Luchará por los pobres

¿Qué implica la presencia de un Papa argentino, de nuestro continente?
—Es muy importante. Antes, todos los Papas eran europeos y tenían una experiencia del primer mundo, excepto Juan Pablo II, que vivió toda la ocupación rusa en su país. El hecho que sea de un país nuestro, en este caso Argentina, implica que vive una experiencia del tercer mundo, una experiencia de pobreza, de corrupción, de dictaduras militares que no solo se vivió en Argentina, sino también en Chile, Uruguay, Paraguay, Brasil, y aquí en el Perú también, en Centroamérica. El Papa Francisco ha vivido una situación muy dura y comprende que en nuestro continente hay una situación de pobreza, lo mismo que en África y en el continente asiático. Haber vivido una experiencia latinoamericana le va a servir mucho.

| 17 marzo 2013 12:03 AM | Línea | 1.1k Lecturas
Luchará por los pobres
Monseñor Luis Bambarén
El obispo emérito Luis Bambarén está convencido de que la justicia social será el norte del nuevo Papa.

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—¿Siendo el Papa de nuestro continente, es más factible que visite el Perú?
—Pronto estará en nuestro continente. Mire, desde hace tres años se realiza la jornada mundial de la juventud y la siguiente jornada que se realizará este año será Río, Brasil. Entonces en julio el Papa vendrá a Río y seguramente también irá a Buenos Aires. Esperamos que haga un tour un poquito más largo y estará más cerca de nosotros.
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—¿Qué significará esa experiencia para nuestro país y América Latina?
—Significa que habrá que luchar por los valores, por ejemplo frente al gran capital del mundo, luchar por la obligación de la solidaridad que se debe tener con los pobres y que esa solidaridad se vuelque en mejores condiciones de vida. No es posible que haya hambre en el mundo, cuando puede desaparecer si hubiese solidaridad, y lo mismo también luchar por los derechos humanos, para superar la corrupción.

—¿Habrá una revolución espiritual?
—El apoyo de la Iglesia es espiritual y la gente está hambrienta de valores, siempre nos piden orientación. La gente no pide ayuda económica, sino cómo orientar su vida. Yo creo que eso va ayudar bastante.

—Ha habido cuestionamientos por la participación del hoy Papa Francisco en la época de la dictadura en Argentina…
—Quiero aclarar ese punto. Algunos medios están tergiversando la historia, como si el Papa actual, cuando estaba en Argentina, hubiese metido en la cárcel a dos sacerdotes, eso es completamente falso. Él había fundado una parroquia en un sitio muy pobre en Buenos Aires, pero en ese tiempo, no solamente en Argentina sino en el Perú también, los que trabajaban con los pobres eran considerados sospechosos. A mí me acusaron de agitador con sotana y hasta me metieron a la cárcel, simplemente porque trabajaba con los pobres. Entonces a esos sacerdotes, porque sospechaban de ellos, los metieron a la cárcel. Ante ello el padre Bergoglio hizo las gestiones para sacarlos, pero no le hicieron caso, entonces recurrió a la vía diplomática. Acudió a la Nunciatura y fue el nuncio el que intervino. Ambos salieron de la cárcel por iniciativa del padre Bergoglio y la colaboración de la nunciatura que fue esencial. Eso que quede claro.

—¿Se enfrentó a los grupos dictatoriales?
—En ese tiempo la visión era completamente dictatorial y costó muchas vidas, por ello era inevitable los enfrentamientos con estos grupos dictatoriales, que torturaban y eliminaban gente. Aquí en el Perú también ha sucedido. Tenemos los asesinatos en Barrios Altos, La Cantuta y otros sitios, simplemente porque sospechaban que eran terroristas.

—¿El que tengamos un Papa de nuestro continente será una inyección moral para nosotros?
—Así es, una inyección moral en Latinoamérica y en el mundo. El Papa es un pastor a nivel universal para los católicos, aunque hay mucho más crecimiento en Asia, África y nuestro continente que en Europa, pues en parte se ha descristianizado.

—¿Por qué se ha registrado una merma de católicos en Europa?
—Debido a que en muchos países, como por ejemplo Alemania, no hay jóvenes, porque los matrimonios no querían tener hijos y los jóvenes en Alemania son los hijos de musulmanes, inmigrantes que han venido del Este de Europa o de otros país, entonces cambia la estructura y ya no es Europa de los europeos, sino hay una mezcla de sangres.

—¿Qué implica que el Papa sea jesuita, como usted?
—Tiene una espiritualidad, una orientación propia de los jesuitas, que es un compromiso muy serio con la Iglesia. Nosotros nos debemos enteramente al Papa y estamos a su disposición en cualquier parte del mundo. El fuerte también es la formación y el hecho de estar en las comunidades. En el caso del Papa Francisco, él habla más con el ejemplo de su vida que con las palabras.

—Ha tenido una vida modesta y sencilla…
—Como cardenal pudo haber vivido en el Palacio de Cardenales de Buenos Aires, sin embargo ni lo pisó. Buscó un departamento sencillo, simple y ha vivido ahí. Tenía movilidad propia, pero no lo quiso, prefirió movilizarse en el subterráneo, en el metro, en los medios que usa el pueblo.

—¿Podrá mantener esa sencillez en el Vaticano?
—En Roma dio un ejemplo de su sencillez. Cuando se trasladaban los cardenales en varios buses, porque son más de 120 cardenales, algunos con más de 80 años, el Papa tenía a su disposición una limusina elegante para que se traslade y en vez de subir a la limusina subió a uno de los ómnibus. Es un ejemplo, un testimonio. Tengo la gran esperanza y todos, que el pueblo va a sentir un Papa muy cercano y creo que también en la curia romana tratarán de seguir su ejemplo de simplicidad e sencillez, como debe ser.

—Se habla mucho del significado de escoger el nombre de Francisco.
—El nombre que ha escogido es por Francisco de Asís, que es el nombre de la paz, de la pobreza, pero también se interpreta por San Francisco Javier, un santo fundador de los jesuitas, entonces es su sello, que simboliza el celo por la salvación de las almas. Creo que el Papa Francisco junta las dos cosas.

—¿Qué retos tiene que enfrentar el Papa?
—Lo resumiría en lo que dijo Benedicto XVI en su último encuentro en Roma, que es volver al Concilio Vaticano II, volver a darle impulso al Concilio. También se debe tener presente cuando el Papa Juan XXIII inauguró el concilio, entonces dijo: “abramos las puertas de la Iglesia al mundo, encontrémonos con el mundo y que entre el aire fresco en la Iglesia”, o sea una renovación y eso tenemos que hacer. No podemos tener una Iglesia aislada. En ese sentido, tendremos un Papa muy cercano. Que Dios nos ayude, y para ellos debemos acompañarlo con nuestras oraciones.

—¿También deberá afrontar problemas dentro de la misma Iglesia?
—Así es, deberá enfrentar problemas internos que hay en la curia, como el mismo Benedicto XVI lo señaló. Problemas a veces de grupos que ahora quedarán neutralizados, aislados o eliminados en el sentido que habrá cambios. Lo mismo también pasa en la parte económica. La Iglesia debe dar un ejemplo de transparencia en todo, de limpieza, y mucho más en cuestión de dinero. Tiene que ser inobjetable, tiene que ser limpia en todo, es lo que deseamos.


Henry Cotos


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