Victoria nacional

La suspensión del proyecto Conga, ante su evidente carencia de consenso social en la región de Cajamarca, constituye sin lugar a dudas un triunfo de todos los peruanos, pues ha evitado situaciones extremas que ayer, en el sexto día de la huelga general de esa región, asomaban en un contexto de extrema crispación y radicalización de posiciones que llevaban el conflicto a una situación límite.

| 30 noviembre 2011 12:11 AM | La Primera Palabra | 1.6k Lecturas
1674

La salida ha llegado así en el momento en que la violencia parecía desatarse y desbordarse, dinámica que podía habernos llevado a una espiral de descontrol que, considerando las tensiones y expectativas sociales que ha abierto el proceso político iniciado el 28 de julio, solo nos podía arrastrar a la inestabilidad y al peligroso debilitamiento de la democracia que tanto le ha costado a los pueblos del Perú.

Ha sido atinada la decisión del gobierno de formular a la empresa la exigencia, evidentemente firme y tajante, de que deje en suspenso el proyecto, que había demostrado su virtual inviabilidad en las actuales condiciones. El hecho de haber obligado a la empresa a la suspensión, ha evitado que el gobierno lo hiciera por decreto, pues esta vía podía haber significado costos internacionales a los que nos ha dejado atado el neoliberalismo fundamentalista de las décadas anteriores.

Era un hecho concreto que, con razón o sin ella, la ciudadanía cajamarquina, a través de sus organizaciones y la mayoría de sus autoridades, rechazaba el proyecto ante el temor de perder fuentes vitales de agua, en el marco de la desconfianza generada por una mala relación de larga data entre la población y la citada compañía.

La empresa ha reconocido la necesidad de que se restablezcan la tranquilidad y la paz social en Cajamarca, evidente e irremisiblemente quebradas, para lo cual era indispensable la suspensión.

Parece en ese marco positiva la actitud autocrítica de Yanacocha, de acatar las decisiones del gobierno orientadas a establecer nuevos términos de relación entre las mineras y la sociedad y de intentar ganarse la confianza de los cajamarquinos, a lo que ciertamente contribuye su avenimiento a una fórmula de conciliación que abre la posibilidad de hacer viable el proyecto, de conseguir la anuencia de la sociedad, factor indispensable, como los hechos han comprobado en estos tensos días.

El pueblo de Cajamarca, finalmente, y sin formular juicios de valor sobre su decisión de defender lo que creía justo, ha obtenido una victoria, y seguramente ahora sabrá que ha llegado el momento de la serenidad y el diálogo para un acuerdo de consenso que busque la manera de conciliar inversión y derechos ciudadanos, minería y agricultura, agua y oro. El Perú entero, que siente que ha ganado al recuperar la paz y la tranquilidad, está atento, esperando la demostración de que eso es posible.

¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.



...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD