Vergonzoso negociado

Cada vez está más claro que las obras vistosas impulsadas por el anterior gobernante, además de alimentar su descomunal ego, tienen todos los visos de haber sido un magnífico pretexto para negociados turbios, mediante el recurso de adjudicarlas a privilegiados, previo trato bajo la mesa, y elevar frenéticamente los costos, para beneficio de los conjurados para dilapidar los recursos del pueblo.

| 02 setiembre 2011 12:09 AM | La Primera Palabra | 983 Lecturas
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Lo sucedido con el Estadio Nacional, inaugurado con gran pompa, parece confirmar que se trata de una muestra de esa combinación de frivolidad, demagogia faraónica y poca transparencia en el manejo de los dineros del país.

Apenas unas semanas después de que el anterior presidente hiciera un colorido show de inauguración de la remodelación del otrora llamado coloso de José Díaz, nos hemos enterado de que tal ceremonia, con muchos miles de espectadores –invitados bajo control, para reducir el riesgo de abucheos al gobernante- y las selecciones juveniles de fútbol de España y Perú, se realizó sin que el escenario deportivo contara con el visto bueno del Instituto Nacional de Defensa Civil.

Ese requisito es indispensable para abrir un centro comercial, una discoteca, un cine y cuanto local público existe; es el certificado de seguridad, el documento que da la tranquilidad de que el lugar es seguro y no habrá desgracias, y su carencia, ocultada con pasmosa irresponsabilidad, puso en peligro a toda esa gente. No queremos siquiera imaginar qué hubiera pasado si una estampida o alguna otra desgracia hubiera afectado a los jóvenes futbolistas visitantes.

Una inspección de congresistas anhelantes de encontrar respuestas a las muchas irregularidades de la obra, terminó con un informe de los visitantes, según el cual la pista de atletismo es poco menos de inservible y han sido destruidos y dejados en ruinas los locales de las federaciones deportivas, incluyendo las tradicionales “bomboneras” del vóleibol y el box, devastación que ha significado daños por cientos de miles de dólares.

Nunca más atinadamente recordado el refrán que dice “por fuera flores y por dentro temblores”, pues tras el vistoso empaque del imponente estadio remodelado se oculta una realidad de ruina y daño al deporte.

Estas revelaciones deben incluirse en la investigación que la ciudadanía exige y los legisladores que le han declarado la guerra a la corrupción alistan, en torno a los numerosos casos registrados en el gobierno terminado el 28 de julio, y que incluía el caso del estadio.

Y estaba incluido por la escandalosa elevación de sus costos y por haber sido construido sin licitación, como si fuera una obra de emergencia y uno de los llamados colegios emblemáticos, modalidad que desde un principio evidenció el mal olor del proyecto.

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