Unidos, serenos y optimistas

La decisiva fase oral del proceso que definirá, con todas las formalidades y el vigor del derecho internacional, nuestra frontera marítima con Chile, empezará por fin mañana en La Haya, donde nuestros representantes, primero, y los de Chile, después, expondrán sus alegatos ante los jueces y ante las cámaras de televisión, para reforzar sus posiciones y hacer los intentos finales de convencer a los jueces.

| 02 diciembre 2012 12:12 AM | La Primera Palabra | 634 Lecturas
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Los peruanos llegamos a esa instancia decisiva unidos, por encima de cualquier diferencia y en torno a los sagrados intereses de la patria, y con la serenidad y el optimismo de quienes tienen de su lado, como ha dicho el Canciller de la República más de una vez, la fuerza de la razón.

Y ello debido a que tenemos los más sólidos argumentos jurídicos e históricos, que sostienen nuestra demanda de que la Corte defina la frontera porque no existe un tratado específico de límites marinos que la haya establecido, con las formalidades de fondo y forma que el derecho internacional exige.

La parte chilena tratará de demostrar a su vez que dos convenios de 1952 y 1954, referidos a la proyección marítima del Perú, Ecuador y Chile y a asuntos pesqueros, definieron la frontera, criterio por el cual el país del sur no aceptó negociar un tratado de límites marítimos con el Perú, lo que llevó a nuestro país a apelar a La Haya, como corresponde a un país civilizado que, ante las diferencias con algún vecino, acude a los mecanismos que el derecho internacional tiene para la solución pacífica de las controversias.

En más de una oportunidad, los presidentes, cancilleres y funcionarios de diversos niveles de los dos países han asumido el compromiso de acatar el fallo, cualquiera que sea, y luego desarrollar una nueva etapa de intensas relaciones bilaterales en todos los ámbitos, en pie de igualdad y respeto mutuo, como lo determina la voluntad de ambos pueblos y el peso de la fuerte vinculación económica bilateral.

Y hace solo dos días, con motivo de la Cumbre de Unasur, nuestro presidente ha ratificado explícitamente tal compromiso, mientras el vecino ha dicho que Chile respeta el derecho internacional, los tratados internacionales y los tribunales de justicia, lo que alude evidentemente a La Haya, y, por tanto, nuestro gobierno interpreta como una ratificación del mismo compromiso.

Por lo demás, acatar el fallo es una obligación para los dos países, por mandato del derecho internacional al que están sometidas las naciones civilizadas; camino que, por cierto, seguirá Colombia tras la algarada verbal armada por su gobierno contra un fallo de La Haya que no le ha sido grato, pero que igual ha zanjado el litigio que tenía con Nicaragua y que aceptó dirimir en ese tribunal.


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