Una movilización democrática

La movilización popular que ayer rechazó las oscuras maniobras orientadas a defenestrar a la Alcaldesa de Lima, evidencia el potencial democrático con el que cuenta la defensa de la voluntad ciudadana que pretenden escamotear los revocadores y los intereses, ligados a la corrupción, que los promueven y financian.

| 26 setiembre 2012 12:09 AM | La Primera Palabra | 783 Lecturas
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La marcha que ayer recorrió la zona céntrica de la ciudad expresa, además, al movimiento renovador que, contra viento y marea y enfrentando al poder mediático que pretendía perpetuar una administración bajo sospecha de manejos irregulares, supo hacer respetar en las urnas su decisión de cambio, frente a las fuerzas tradicionales y oscurantistas que pretenden apropiarse de todas las instancias de poder.

Es la fuerza que tendrán que enfrentar los autodenominados revocadores y quienes, desde niveles que deberían velar por el respeto a la voluntad popular, ceden a presiones y permiten intentos de reflotar un proceso de revocatoria marcado por el fraude, el engaño y el fracaso, que yacía exánime y que los enemigos del cambio pretenden resucitar.

La nueva arremetida ha sido lanzada en momentos en que la administración municipal marcha con decisión a resolver los grandes problemas de la ciudad, principalmente el del transporte y el tránsito, frente a la resistencia de un sector que, quien sabe no solo por coincidencia con las maniobras de los tramposos revocadores, pretende paralizar el servicio de transporte urbano para bloquear una reforma por la que clama el pueblo limeño.

Tampoco parece casual la terca negativa de un grupo de comerciantes que, sin argumentos consistentes, se niega a aceptar el traslado de la hacinada e insalubre Parada a un moderno mercado mayorista, con condiciones de higiene, seguridad y accesibilidad, que la ciudad requiere con urgencia.

En ese contexto, cobra trascendencia la movilización de ayer y la participación en la misma de organizaciones sociales diversas, incluyendo sectores transportistas que no se prestan al juego de las fracciones que sirven al afán de desestabilizar al gobierno municipal e impedir el progreso y el desarrollo de la ciudad.

Ahora los conspiradores están notificados de que sus afanes tendrán que enfrentar a una ciudadanía dispuesta a hacer respetar su voto y a defender el derecho de la comunidad limeña al progreso y a una manera distinta, transparente y correcta, de manejar los recursos y los proyectos de la capital, para la verdadera solución de sus graves problemas.

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