Una jornada de fiesta

El Día Internacional de los Trabajadores, nombre correcto de la magna fecha que celebramos hoy, debe ser motivo para que la sociedad entera, gobernantes y gobernados, rindamos homenaje a las generaciones de sindicalistas que con su denodada lucha, regada muchas veces de sangre, conquistaron avances sociales y democráticos en beneficio del país entero, de su desarrollo económico y social.

| 01 mayo 2012 12:05 AM | La Primera Palabra | 969 Lecturas
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Con altruismo y generosidad, esos luchadores combatieron en la primera línea contra cualquier intento de someter a la democracia, y fue su lucha factor decisivo para recuperarla cuantas veces la perdimos o la vimos amenazada por el terror. Los trabajadores la defendieron, a pesar de que ese sistema les regateaba sus derechos, obligándolos a pelear para que les fueran reconocidos.

Son los trabajadores los principales forjadores de la riqueza, pues han llevado sobre sus hombros el notable crecimiento económico alcanzado por el país en los últimos años; una riqueza cuya distribución más equitativa, para el bienestar general y una mayor estabilidad de la democracia, es un reto para todos los peruanos.

Todas las centrales sindicales, sin distingos políticos, esperan en esta fecha el cumplimiento de las promesas de restablecer los derechos laborales que fueron arrasados por la dictadura fujimorista, que eliminó conquistas tan elementales como la jornada de ocho horas o el derecho a organizarse sindicalmente.

Es saludable y auspicioso que en la víspera del Primero de Mayo, el ministro de Trabajo haya ratificado el compromiso del gobierno con la defensa de los trabajadores, y que el Presidente de la República haya revalidado el pasado fin de semana el compromiso de hacer efectivo el pago del segundo tramo del aumento del sueldo mínimo vital que anunció al asumir la jefatura del Estado.

Es menester que el diálogo y el entendimiento, sin menoscabo del principio de autoridad, sean las herramientas que se usen para resolver los conflictos laborales y sociales, evitando situaciones dolorosas que nadie desea.

La celebración, por cierto, no se limita a los trabajadores sindicalizados y asalariados, sino también a los llamados emprendedores que, ante la falta de oportunidades de empleo y de condiciones decorosas de trabajo, optaron por sacarle provecho al esfuerzo y la iniciativa individuales y por el camino de la micro o pequeña empresa, generando empleo en un sector en el que, con realismo e inteligencia, el trabajo debe alcanzar la calidad que exigen los estándares internacionales.

En esta magna fecha, LA PRIMERA saluda muy en especial a los periodistas y demás trabajadores de este diario que con su esfuerzo y muchas veces con su sacrificio, hacen realidad esta opción de periodismo diferente y sin ataduras.


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