Un conflicto preocupante

La huelga que han iniciado el pasado lunes los llamados mineros artesanales y pequeños productores mineros contra recientes disposiciones legales aprobadas por el Poder Ejecutivo para combatir a la minería informal, ha causado preocupación en la ciudadanía, que espera siempre que las tensiones sociales sean resueltas o aliviadas antes de convertirse en conflictos como el que motiva estas líneas.

| 09 marzo 2012 12:03 AM | La Primera Palabra | 1.5k Lecturas
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La decisión oficial de ilegalizar y penalizar como delito la minería informal y depredatoria del medio ambiente, fue recibida ciertamente con comprensión y apoyo de amplios sectores partidarios de que se ponga coto a la devastación de importantes territorios en Madre de Dios, Puno y otras regiones del país, debido al uso de sustancias y prácticas destructivas, una práctica que en adelante ameritará condenas de hasta diez años de cárcel.

Sin embargo, los huelguistas argumentan que han sido afectados por esas disposiciones, sin ser su actividad depredatoria, por lo que exigen la eliminación de diversas normas que afectan a la minería artesanal y la pequeña minería, y reclaman garantías para formalizarse y poder desarrollar sus actividades dentro de la legalidad y el respeto al entorno, habiendo llegado el conflicto al lamentable extremo de la huelga que motiva las presentes líneas.

Ante el reclamo, la Presidencia del Consejo de Ministros ha propuesto a la dirigencia del gremio de mineros artesanales y pequeños, dialogar sobre eventuales modificaciones de los decretos en cuestión, lo que inicialmente no ha sido aceptado por la dirigencia gremial que conduce la paralización y otras acciones de protesta.

Consideramos que en este, como en todos los conflictos, el camino de solución –preferentemente de modo preventivo, para evitar, insistimos, llegar a situaciones críticas– es el diálogo que atienda inquietudes y acerque posiciones de las partes hasta alcanzar entendimientos que consideren tanto los intereses de los huelguistas como la obligación del Estado de combatir la depredación del medio ambiente.

Desde ese punto de vista, es importante que las conversaciones planteadas se desarrollen sin obstáculos ni endurecimientos y que cada parte esté abierta a conciliar con espíritu de entendimiento y concertación, teniendo en cuenta factores económicos y sociales que están en juego, considerando la gran importancia que tiene una actividad de la magnitud de la minería para la economía y el desarrollo del país.


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