Todo un escándalo

El extitular del Instituto Peruano del Deporte ha dejado una estela de dudas sobre su participación en la irregular remodelación del Estadio Nacional, pese a sus proclamas y promesas de inocencia, en las que ha asegurado tener las manos limpias y no haber tomado ni un sol de los dineros públicos.

| 21 setiembre 2011 12:09 AM | La Primera Palabra | 1.1k Lecturas
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El exfuncionario, sin embargo, ha reconocido que fue una decisión política gubernamental realizar la polémica obra mediante un decreto de urgencia, lo que deja la responsabilidad en manos de quien gobernaba y, a todas luces, estaba empeñado sospechosamente en realizar la obra a toda costa, aún introduciendo de contrabando y con una fe de erratas al proyecto como si fuera uno de los colegios emblemáticos, con el torvo fin de eludir controles y otros requisitos legales.

También ha reconocido que no hubo ningún estudio legal ni técnico para fundamentar semejante maniobra leguleyesca para llevar adelante una obra que al inaugurarse fue presentada como histórica y que en los hechos parece estar pasando a la historia de los llamados “faenones” del quinquenio aprista.

Poca duda cabe de que el remozado estadio será conocido por siempre como un desmesurado monumento a la ineficiencia, el derroche y la frivolidad aprista, o, de comprobarse la convicción generalizada de que la desmedida elevación de los costos originales tuvo fines de latrocinio, como un símbolo de la corrupción que sufrimos los peruanos en ese nefasto período.

El exfuncionario mencionado, en lugar de declararse ofendido y apelar a su respetable edad, debería asumir el problema con humildad y actitud constructiva, y colaborar a desenredar la maraña del escándalo, para que cada quien asuma sus responsabilidades y el brazo de la ley llegue a quien tenga que alcanzar.

El clima político favorable al combate a la corrupción, el rechazo a la impunidad, expresado en recientes y muy importantes decisiones del Congreso, alientan el optimismo de quienes creen que esta vez sí será posible esclarecer turbios manejos como el que motivan estas líneas.

Por lo demás, es casi seguro que el tema del Estadio Nacional será uno de los que investigará la Comisión Especial creada por el Congreso, sin oposición, algo muy importante, y que está llamada a hacer las pesquisas necesarias para que la justicia tenga a la mano todos los elementos de juicio que le permitan aplicar las sanciones que correspondan.

Demás está decir que será muy importante la seriedad con la que trabaje la comisión y, para ello, será fundamental que los integrantes de la comisión sean legisladores capacitados y sin tacha. Y la ciudadanía debe estar alerta contra maniobras para debilitar la comisión, como el veto que pretenden imponer a un legislador de notable trayectoria anticorrupción, quienes no son amigos precisamente de la justicia.


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