Tienen que pagar

Es una cuestión de principio que nadie debe quedar exento de la obligación de pagar impuestos al Estado, pues es la única manera que este tiene para cumplir sus obligaciones con la sociedad, de proveerla de educación, salud, infraestructura, seguridad y otras herramientas esenciales para el desarrollo y, también, para que quienes tributan, puedan contar con esas condiciones indispensables para su desenvolvimiento.

| 27 octubre 2011 12:10 AM | La Primera Palabra | 1.1k Lecturas
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Hay casos de actividades carentes de fines de lucro que, según lo determine la ley, pueden ser exentas del pago de tributos, pero de ninguna manera una actividad empresarial que obtiene utilidades, máxime si estas son cuantiosas y producto de un negocio floreciente.

Tal es el caso de las universidades privadas concebidas como empresas privadas, al amparo de un decreto de la década oscura y dictatorial de los 90 y su fundamentalismo neoliberal, que dio luz verde a la educación como lucro que, si bien ha dado lugar al surgimiento o el desarrollo de importantes y sólidos centros de educación superior, también ha hecho posible la apertura de simples negocios de dudosa calidad académica.

Sin ahondar en ese delicado aspecto de lo que ha sido la mercantilización de la educación universitaria ni extendernos sobre las importantes opiniones que consideran que la educación debe ser un servicio de contenido social y democrático y no caer en una tendencia mercantilista y elitista, es pertinente señalar que el sector debe tener un mínimo de orden y coherencia.

Por lo pronto, los negocios del rubro, que fueron favorecidos por una exoneración improcedente cuya vigencia ha fenecido, deben dejar de resistirse y de apelar a subterfugios legales y maniobras mediáticas contra un proyecto de ley destinado a terminar con sus privilegios y hacer que paguen el Impuesto a la Renta, como lo hace cualquier empresa.

Tampoco debe impresionar al Poder Ejecutivo ni a los integrantes del Congreso de la República el coro mediático que en este, como en otros temas, acompaña a los beneficiarios del régimen fujimorista que se resisten al cambio y bregan por la perpetuación de su situación excepcional contraria al espíritu y la letra de la legislación y la política tributaria vigentes.

En esta edición publicamos las voces autorizadas de especialistas en educación universitaria, que en forma unánime y contundente e independientemente de sus tendencias políticas, coinciden en que no hay ninguna razón para que las universidades privadas de inspiración y estructura empresarial no paguen impuestos, como todos los negocios establecidos en el país.

Solo es admisible otorgar un trato impositivo especial a aquellos centros académicos de nivel superior tradicionales que mantuvieron el status que tenían antes del decreto fujimorista y optaron por mantenerse como emprendimientos sin fines de lucro, comprometidos a reinvertir lo que ganan en el desarrollo académico y la investigación.


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