Tiempo de sensatez

Salvo los desquiciados y extremistas que insisten en que todo se resuelve a patadas, con autoritarismo, de ser preciso a balazos, son múltiples las voces de la sensatez que desde casi todas las posiciones del espectro político aconsejan al presidente García que tome la opción de la razón y la madurez y en su mensaje a la Nación del martes, busque el diálogo y la reconciliación y lo haga con propuestas o, mejor aún, con hechos concretos.

Por Diario La Primera | 26 jul 2009 |    

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... preservar la democracia, la convivencia civilizada y la estabilidad política y social del país

Le aconsejan dejar de lado la confrontación y darle la razón a quienes piensan que conserva los reflejos y el olfato de político experimentado, que sabe evitar los callejones sin salida y opta por la concertación y el entendimiento, para preservar la democracia, la convivencia civilizada y la estabilidad política y social del país.

Nos permitimos, por nuestra parte, reiterar que no logrará el indispensable clima de paz que la patria necesita, con más de lo mismo, luego de tres años de constante deterioro de la relación entre la sociedad, sobre todo, de sus sectores menos favorecidos, de un lado, y del gobierno, las instituciones del Estado y la clase política y el otro. No será con más “baguazos” y más muertos que volvamos a encontrarnos entre peruanos.

Por el contrario, esa relación deberá reconstruirse con propuestas y acciones gubernamentales que permitan que el Ejecutivo recupere un mínimo de credibilidad y deje de alzar fantasmas e inventar conspiraciones con las que suele suplir su falta de capacidad para superar los conflictos mediante la vía de la negociación con los sectores impacientes que optan por el camino de la protesta.

El país necesita, también, muestras patentes de una política coherente y consistente contra la corrupción que parece corroer al aparato estatal, sin que haya sanciones, como si la impunidad fuera el premio a quienes saquean las arcas del Estado.

Los peruanos exigen, además, un viraje que restablezca el pleno respeto de los derechos humanos, con la sanción a quienes los culpables de atentar contra ellos; y el abandono de actitudes de desprecio y discriminación, cuando no de racismo, contra los indígenas, terminando un divorcio que no sólo habla mal de nuestra capacidad de convivencia en la diversidad, sino que daña la unidad y la seguridad nacionales.

El empecinamiento que podría expresarse, por ejemplo, en anuncios de medidas represivas, como si el problema fuera solamente un asunto de orden público, nos llevará con seguridad al borde del abismo y a la pérdida de las conquistas democráticas alcanzadas por el pueblo con su lucha en las calles; conquistas y derechos que hace tiempo, por cierto, han comenzado a ser afectados por el autoritarismo y los brotes de macartismo que ha llegado al extremo de invocar el arcaico y peligroso concepto de la “guerra fría”, en cuyo nombre tantos abusos y crímenes se cometieron.


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