Subterfugios

El exgobernante que sumió al país en la vergüenza, por la cantidad de escándalos de corrupción registrados en el pasado quinquenio, pretende, con la complicidad de escribas complacientes o adecuadamente estimulados, hacerse, otra vez, en una actitud recurrente y desgastada, pasar por perseguido político, cuando un tema más se suma a la estela de casos sospechosos de delito y corrupción que ha dejado su nefasta administración, repudiada en las urnas y en las encuestas.

| 29 marzo 2012 12:03 AM | La Primera Palabra | 1.7k Lecturas
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Pretende insinuar que el gobierno estaría tras la decisión judicial de investigarlo, a él y a tres de sus exministros, ante las firmes denuncias de que intervinieron indebidamente en las investigaciones del llamado caso “chuponeo”, presumiblemente para destruir o alterar pruebas, es decir registros de comunicaciones que podrían comprometer a altos niveles de aquella administración, con la que tenían vínculos los “chuponeadores”.

Resulta paradójico que cuando los jueces deciden investigarlo insinúa que no son independientes y que actuarían bajo presión política, pese a que su viejo partido es, histórica y estructuralmente, el que mayor influencia parece tener en el Poder Judicial.

Pero cuando la justicia le otorga la prescripción –en los juicios por enriquecimiento ilícito en su primera administración- pretende santificar a los jueces y hace pasar como inocencia o absolución una salida que solo impidió que sea investigado y juzgado.

Si entonces hubiera actuado con la integridad de un inocente, hubiera pedido ser juzgado y defenderse de los cargos en su contra, para salir con la frente en alto del trance, sin escapar por los techos de la justicia, alegando persecución.

Ahora pretende repetir la receta, con escaso éxito y menor credibilidad, pues la ciudadanía, la prensa seria y las fuerzas políticas, lo emplazan a que, si se cree inocente, guarde la calma y no pierda los papeles, porque sus insinuaciones carecen de asidero.

Lo cierto y lo que no puede ocultar, es que hay importantes indicios y denuncias –de los condenados del caso “chuponeo” y otros sectores- de que su gobierno y él mismo manipularon la investigación policial de ese caso y son sospechosos del hurto o la alteración de registros electrónicos que contendrían información comprometedora para altísimos niveles. Ese es el problema y no hay que confundirse, sino investigar, aunque los investigados se hagan los ofendidos.


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