Se sienten pasos

Una nueva señal ha llegado de Santiago de Chile, confirmatoria de que en los niveles de liderazgo, oficial y político, gana terreno el sentido común y el realismo, en el sentido que hay elementos que indican que el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya no le será favorable al país del sur, sobre todo por la solidez de los argumentos jurídicos.

| 23 octubre 2012 12:10 AM | La Primera Palabra | 509 Lecturas
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Esta vez la posibilidad de que la Corte acceda a la posición peruana y determine una frontera distinta a la arbitraria del paralelo geográfico -que cercena la proyección marítima del Perú y favorece amplia e indebidamente al vecino- que Chile pretende, ha sido admitida por el canciller de la nación del sur.

Ciertamente el ministro chileno ha reiterado la posición que su gobierno sostiene en La Haya: que los convenios de 1952 y 1954 establecieron la frontera, frente a la posición peruana que plantea que esos acuerdos no son tratados de límites pues no tienen las precisiones que deben contener tratados de ese tipo; y que la frontera marítima debe ser una línea equidistante de ambas costas.

Pero ha reconocido, tácitamente, la posibilidad de que el fallo sea desfavorable a Chile –que desde su posición tradicional maximalista considera desfavorable todo aquello que no colme totalmente sus expectativas-, lo que antes manifestaron también otros representantes políticos chilenos.

El Perú, por su parte, se apega con serenidad a lo que nuestro Canciller ha denominado, con acierto, la fuerza de la razón, es decir los contundentes argumentos jurídicos que sustentan su posición en el litigio que entrará en diciembre en su fase oral, tras lo cual la Corte deliberará para dar su fallo, definitivo e inapelable, a mediados de 2013.

Y debe mantener, unido, esa línea, ajena a cualquier triunfalismo y alerta ante cualquier provocación –de elementos ultraconservadores y belicistas que tienen fuerza en Chile- que eventualmente busque hacer abortar el proceso de La Haya para evitar una solución amistosa y civilizada.

Son positivas en ese contexto las declaraciones de acatamiento a lo que dictamine la Corte de La Haya, como la recientemente manifestada por los ministros de Defensa de los dos países.

También está en la misma perspectiva una declaración de personalidades de las dos naciones, ante la necesidad de hacer que el fallo, lejos de convertirse en el triunfo de un país y la derrota del otro, sea más bien un nuevo punto de partida que impulse las relaciones bilaterales y, ojalá, acerque más a los dos pueblos.

El Perú, pueblo de paz y entendimiento con sus vecinos, está en plena disposición de que así sea y es de esperar que haya la misma actitud del otro lado de la frontera.


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