Se sienten pasos

El evidente nerviosismo del expresidente que en el pasado quinquenio encabezó un régimen que dejó una estela de fuertes sospechas de corrupción, demuestra que no le ha gustado nada que el Poder Judicial, haya solicitado a la Fiscalía y al Congreso que lo investiguen, a él y tres de sus exministros, por las graves denuncias de mandar manipular o desaparecer pruebas que incriminarían a altos niveles de aquel régimen.

| 25 marzo 2012 12:03 AM | La Primera Palabra | 2k Lecturas
2002

El exgobernante beneficiado por la prescripción de graves cargos de corrupción tras su primer gobierno, alega que en la decisión judicial hay una “cortina mediática” de supuestos fines políticos. Como acostumbra, quiere politizar sus problemas con la justicia, para, una vez más, escabullirse y no afrontar sus responsabilidades legales.

El intento de desacreditar a los jueces y deslizar la reptante insinuación de que el gobierno los digita, se estrella con la solidez de los motivos que han tenido los magistrados para, en la culminación del juicio a los chuponeadores de BTR, pedir que el expresidente y sus colaboradores sean enjuiciados.

Es público y notorio, y de ello dan fe otros dos exministros del mismo régimen, que García mandó manejar la investigación –y presumiblemente cuidarle las espaldas para hacer desaparecer posibles pruebas de vínculos entre la red corrupta de los “petroaudios” y Palacio- a quien fuera su incondicional desde su primer gobierno.

El encargado le negaba información a los ministros, constitucional y legalmente sus superiores y solo informaba sobre las investigaciones a García, dicen las denuncias, que dan cuenta de la intromisión del entonces primer ministro, conocido como “Tìo George”, y de otro favorito de García en las pesquisas. Y los afectados quieren hacer creer que eso no basta para abrir una investigación.

La decisión de los jueces ha puesto también muy inquieto al personaje conocido como “Tío George”, que había comenzado a llenarse la boca de proclamas de inocencia, para amenazar e insultar a este diario, solo porque citó acusaciones en su contra, como presunto beneficiario de la corrupción de la organización de los “petroaudios”, curiosamente impune hasta hoy.

El expremier pretendía hacer pasar un informe fiscal que, en buen romance, solo decía que no había encontrado elementos que lo incriminen, como una declaración de inocencia, cuando en realidad ello solo significa que todavía no se encuentran las pruebas de los posibles delitos, que para la mayoría de la población –lean las encuestas que consideran corruptos a los anteriores gobernantes- existieron u no deben quedar impunes.


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