Qué diferencia

Hace solo un año, la memoria del Gran Almirante Miguel Grau, héroe del pueblo y de la patria, era ofendida por políticos tradicionales que usaban el aniversario de su ingreso a la gloria, para atacar con furia a los demócratas preocupados por los derechos humanos y propugnar la impunidad de quienes han deshonrado el uniforme torturando y matando hombres, mujeres y niños, ensuciando además la legalidad y la democracia.

| 09 octubre 2011 12:10 AM | La Primera Palabra | 1k Lecturas
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Durante el quinquenio, fue casi rutinario que la grandeza de nuestros héroes fuera invocada para la democracia, la división, el encono, el abuso y hasta la corrupción de la que el Almirante era un firme enemigo.

Por si hiciera falta, el homenaje de ayer a Grau y al Día de la gloriosa Marina de Guerra ha demostrado una vez más cómo las cosas van cambiando en el Perú, pues en esta oportunidad el discurso del Presidente de la República tuvo un contenido y un tono absolutamente diferentes, y más acordes con el mensaje del Almirante, Caballero de los Mares y respetuoso de las vidas de sus enemigos rendidos.

El jefe del Estado, sabiendo que el Héroe de Angamos nos une con su mensaje vibrante e inmortal bajo las banderas del patriotismo y del servicio al pueblo, invocó su nombre para pedirle ayuda a fin de lograr la unidad nacional, tan necesaria para desterrar los males que aquejan al Perú y enfrentar los peligros que lo acechan en un mundo de crisis y conflictos.

También elogió su ejemplo imperecedero de entrega total a la causa del Perú, sin cálculos ni regateos, hasta el sacrificio, consciente de quien sabe que debe cumplir el deber aun sabiendo que en ello se le va la vida, como hizo él, cuando abordó el Grau en su última travesía, sabiendo que iba a librar su último combate y que la Patria le reclamaba ese gesto sublime y altruista.

Pero los peruanos de ley, que conocen profundamente a Grau, saben que el mejor tributo al héroe fue, sin lugar a dudas, el alegato del Mandatario a que alcancemos por fin la unidad, para la cual es indispensable que los frutos de la tierra, la riqueza del trabajo de los peruanos, llegue a todos, que no haya más exclusión, un mal que divide y debilita al Perú.

Es decir que cuando alcancemos la meta de la inclusión de todos los ciudadanos de la Patria, la haremos invencible, porque ante cualquier amenaza todos unidos saldremos a defenderla y a preservar la grandeza compartida y construida por todos, sin marginados ni sometidos.

La tarea es ardua y de largo aliento, pero es un buen comienzo andar el camino del cambio responsable y posible, aunque sea largo y sacrificado, hasta alcanzar la meta de la inclusión plena, una deuda que tenemos con los héroes que construyeron la Patria y nos la legaron para reivindicarla y hacerla cada vez más grande.

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