Presiones inauditas

Elementos acostumbrados a medrar de las prácticas de la política cortesana han echado a andar una nueva campaña de presión sobre el gobierno, con el fuerte hedor del chantaje, para cerrarle el paso a dos prestigiosos economistas de Gana Perú a quienes la convicción de entendidos en la materia, propios y ajenos, daban como seguros miembros del directorio del Banco Central de Reserva, tanto por su identificación con el proyecto político hoy en el gobierno como por su alta calificación profesional.

| 30 setiembre 2011 12:09 AM | La Primera Palabra | 1k Lecturas
1042

Al parecer alentados por la apertura del Ejecutivo a todos los sectores ciudadanos y su afán de pluralidad y consenso, que tal vez confunden con debilidad, parecen no haberse conformado con la ratificación del presidente de esa entidad, como una especie de garantía de estabilidad en la economía y señal de confianza para el empresariado.

Ahora pretenden que, para supuesta tranquilidad del titular del BCR y adelantando el chantaje de su no menos supuesta renuncia, ningún profesional ajeno a la mentalidad del intocable funcionario; es decir que el Ejecutivo, al nombrar a sus representantes en el directorio de la entidad, no designe a nadie que provenga de las finas de Gana Perú.

Semejante pretensión es inaceptable y, de prosperar, cosa que dudamos, marginaría a dos brillantes economistas que han demostrado virtudes políticas y técnicas para desempeñar esas y otras responsabilidades mayores de Estado.

Los dos expertos cuentan entre sus virtudes el estar plenamente convencidos de la necesidad y la justeza de la causa del cambio para la inclusión, que no es otra cosa que el desarrollo y el crecimiento para todos, esencia del movimiento que hizo posible un cambio histórico el pasado 28 de julio.

Ellos saben que es ese el sentido político, social e histórico de la transformación emprendida y que este proceso no ha sido abierto para tranquilizar a los defensores de la exclusión, el abuso y la corrupción con la que muchos de los técnicos pretendidamente ascépticos convivieron de muy buena gana no solo bajo el reciente régimen aprista sino bajo el dictatorial de la década de los noventa.

Confiamos en que, lejos de ceder a las presiones a cambio de las lisonjas de quienes no creen en el cambio, el Ejecutivo, que se ha tomado su tiempo para designar a sus representantes en la citada entidad y otras instancias del aparato estatal, nombrará a quienes, sin margen de duda, se cuentan entre sus figuras más notables.

Lo contrario sería una expresión de debilidad y de falta de coherencia que empañaría la imagen del Ejecutivo y, peor aún, sería entendida como señal de debilidad por quienes, sin afecto alguno por la democracia y la inclusión, esperan la menor oportunidad para cerrarle el paso al cambio, a cualquier costo.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

0.657144069672