Preocupación justificada

La preocupación manifestada por el Presidente de la República en torno a las denuncias periodísticas sobre las comunicaciones de su hermano encarcelado es justificada y compartida por amplios sectores de la ciudadanía.

| 15 marzo 2012 12:03 AM | La Primera Palabra | 897 Lecturas
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También resulta pertinente la orden del Primer Mandatario de investigar el caso y en particular el tema de los correos electrónicos que el recluso ha intercambiado y cuyo contenido, a decir de esas versiones, estaría fuera de los marcos de la corrección; indagación que estará a cargo de la Procuraduría Anticorrupción.

Tras un espacio de cautela, propio del estilo político presidencial y que correspondía por lo delicado del tema, el gobernante ha comenzado a poner las cosas en su sitio en torno a una situación que, en principio requiere de una verificación que determine la legalidad o ilegalidad de las decisiones tomadas por los responsables a cargo del sistema carcelario y de las actitudes atribuidas al recluso.

Con ello debe ponerse fin al acoso mediático al mandatario, al que se han lazado con furor los medios del oscurantismo que dejan traslucir, bajo el disfraz de un celo fiscalizador que no ejercieron con gobiernos a los que servían, el indeleble resentimiento que guardan por haberse atrevido el electorado nacional a desafiar sus designios y echar por tierra sus intentos de restablecer el régimen dictatorial, criminal y violador de la legalidad y los derechos humanos, de la década perdida de los 90.

Sea por el tema que nos ocupa o sea por la permanencia en el gobierno de personalidades de posiciones progresistas y sobrada solvencia técnica y capacidad política, el acoso es cada vez más atrevido y no parece limitarse a mantener lo que esos medios llaman garantías para la libre empresa y contra cambios contrarios a los intereses.

De ninguna manera les contenta la moderación de la administración gubernamental, su afán de gobernar para todos, sin sectarismos, voluntarismos radicales ni imposiciones y hasta con designaciones claves de elementos políticamente ajenos al movimiento social y político que representa el actual Ejecutivo.

Los hechos demuestran que lo que pretenden esos sectores mediáticos hostiles e irracionales es someter al gobierno y, por la histeria que demuestran en los últimos días, hasta deshacerse de él.

La mano tendida por el Presidente con esa moderación y ese respeto por los derrotados en las urnas, de ninguna manera recibe gestos equivalentes. Por el contrario, la respuesta son dentelladas de quienes han hecho del odio y el chantaje su oficio cotidiano.


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