Positiva solución

La solución de la larga y preocupante huelga médica llegó por fin en la víspera, con la aceptación por la asamblea de la Federación Médica Peruana, de las importantes mejoras otorgadas por el gobierno en un diálogo que tuvo momentos tensos y arduos, pero que finalmente terminó en acuerdos que las bases de la organización aprobaron, ciertamente tras varias horas de deliberaciones.

| 21 octubre 2012 12:10 AM | La Primera Palabra | 472 Lecturas
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Ha demostrado flexibilidad la parte oficial, al elevar considerablemente sus propuestas hasta garantizar dos bonificaciones de sumas considerables y un aumento importante de sueldo para julio de 2013.

También ha logrado el gremio médico mediante el diálogo civilizado otras mejoras, como una especie de cronograma de contratación permanente de trabajadores que estaban bajo el poco recomendable régimen de trabajo temporal, precario e inestable, nefasta herencia de regímenes anteriores –sobre todo de la dictadura de los 90- que arrasaron los derechos de los trabajadores en general.

Además, ambas partes trabajarán juntas en el crucial tema de la mejora de la infraestructura y el equipamiento, tema tan necesario después de dos décadas de virtual dictadura de un sistema que desdeña lo social en aras de las frías cifras y los dogmas financieros, el cual debe quedar atrás, como demandan los peruanos.

El marco será, ciertamente, una mejora de la salud pública que haga efectivo el derecho de la ciudadanía a la atención médica oportuna y de calidad, a partir de lo cual el reconocimiento a los méritos se hará en su justa medida, algo necesario, entre otras cosas, para detener la fuga de talentos que emigran a otros países por no tener oportunidades de realización en el país.

Los compromisos sucritos, que comprometen solemnemente la fe del Estado, habrán de cumplirse, a diferencia de lo sucedido en gobiernos anteriores, sobre todo en el último, diestro en convertir en papel mojado lo que se firmaba solo para detener un conflicto, siendo así que la protesta se repetía con mayor fuerza ante el incumplimiento.

En el conflicto terminado, han quedado atrás las palabras duras intercambiadas, los enconos de coyuntura y los distanciamientos producto del calor de un conflicto, que deben dar paso al diálogo permanente que prevea nuevas contradicciones y evite confrontaciones en un sector socialmente clave.

El balance de la huelga médica amerita también una reflexión sobre la necesidad de políticas y mecanismos institucionales, así como reflejos precisos, que impidan que, de desatarse un conflicto social pese a todas las previsiones, haya la flexibilidad y la creatividad necesarias para solucionarlo.

Creemos que una huelga no debe prolongarse por tanto tiempo como la que recién ha sido levantada, porque las consecuencias sociales y políticas son desgastantes para la democracia.


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