Parcialización inaceptable

Casi podría considerarse ensañamiento la manera como las autoridades electorales se comportan con la Alcaldesa de Lima y con los regidores, al interpretar antojadizamente casi cualquier acción comunicacional de la municipalidad metropolitana, desde carteles de desvío del tránsito hasta campañas de salud, para imputar infracciones a la autoridad.

| 01 febrero 2013 12:02 AM | La Primera Palabra | 994 Lecturas
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Como bien señala uno de los regidores, pareciera que la idea es maniatar a la Alcaldesa, cercarla e impedirle defenderse de la campaña de guerra sucia, en marcha desde hace meses y llena de insultos, manipulaciones y mentiras.

La actitud de los jurados especiales pone severamente en duda la imparcialidad de quienes deberían ser árbitros imparciales encargados de aplicar las normas electorales y hacerlas respetar con rigor y seriedad, pero de ninguna manera sesgándolas e inclinándolas contra una de las partes, en un esquema de polarización en el que perjudicar a una parte favorece a la otra.

A las autoridades electorales, lamentablemente, parece no haberles bastado hacer la ley lo más laxa posible ante los revocadores de baja estofa que falsificaron cientos de miles de firmas y sobornaron con prebendas –alimentos y otros regalos- a los electores para reunir adhesiones que hicieran posible la consulta ciudadana de revocatoria; sin encontrar mecanismo legal alguno que sancione semejantes acciones a todas luces ilegales.

Tampoco han movido un dedo ante las declaraciones falsas sobre el origen del financiamiento de la campaña de la revocatoria, al presentar información falsa –incluyendo acreditar a un muerto como aportante- sobre contribuciones a la campaña.

Cualquier estudiante de derecho sabe que entregar información falsa a una autoridad es un delito penal que merece sanción, pero los jueces electorales no han tomado ninguna iniciativa contra las ilegalidades comprobadas; mientras proceden con inusitado celo y severidad contra el municipio por infracciones que no son tales y hasta le impiden hacer uso de la franja de difusión electoral para exponer sus puntos de vista y sus acciones.

La actitud aquí denunciada va al fondo del dilema ciudadano, porque pretende impedir que el municipio divulgue sus acciones, sus obras y sus proyectos y reformas y demuestre que está cumpliendo sus obligaciones y, por tanto, las autoridades edilicias no merecen ser revocadas.

Al mismo tiempo, las mismas autoridades dejan las manos libres a los revocadores para seguir con la monserga de que la Alcaldesa y sus regidores no hacen nada y son supuestamente ineficientes, algo que solo puede negarse con información y hechos que la comuna no puede difundir.

En ese contexto, parece humor negro o sorna, la noticia de que el impresentable personaje que funge de cabeza visible de la revocatoria, haya sido designado presidente de una mesa de votación para la justa del 17 de marzo.


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