Otro gesto positivo

La designación de un veterano sindicalista, luchador por la recuperación de los derechos de los trabajadores, como viceministro de Trabajo, ha sido acogida positivamente en el ámbito sindical y en quienes alientan el cambio en democracia, que requiere de hechos y gestos de este tipo.

| 05 agosto 2011 12:08 AM | La Primera Palabra | 1.4k Lecturas
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El sindicalista, conocedor de las marchas callejeras y los paros como forma de defensa y último recurso de los trabajadores, se ha caracterizado durante su trayectoria por la denuncia de los atropellos patronales y el grave retroceso de los derechos de los trabajadores, al extremo de haberse perdido derechos elementales como la jornada de las ocho horas, el derecho de huelga, la negociación colectiva y la libre sindicalización.

La designación ha sido saludada como un hecho altamente significativo por la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP), a tiempo de ratificar su respaldo a las decisiones del gobierno orientadas a poner en práctica los cambios ofrecidos por el Presidente durante su campaña electoral, y asumió que el nombramiento expresa la voluntad política de cumplir lo ofrecido.

Como corresponde a su espacio y su misión de defender celosamente los intereses de los trabajadores, la CGTP ha dicho que espera que la designación sea acompañada de herramientas políticas y legales que hagan posible reformar el Ministerio de Trabajo para una defensa efectiva de los derechos laborales.

Lo importante es que este hecho, sumado al diálogo directo establecido por el nuevo ministro de Trabajo apenas instalado en sus funciones, establecen un clima de distensión y comunicación entre el gobierno y la principal central sindical del país, muy diferente al trato distante y represivo dispensado por el gobierno pasado a los trabajadores y sus organizaciones.

Es de esperar que, con respeto pleno a los derechos de trabajadores y empleadores, se avance, como es la intención del gobierno y el movimiento sindical, en el impulso a una nueva ley general del trabajo que restablezca los derechos conculcados por el régimen dictatorial de la nefasta década de los noventa.

Ninguna economía puede ser exitosa si entre sus componentes esenciales están los bajos salarios y la eliminación de los derechos de los trabajadores, pues estas carencias fomentan la discordia social e impiden la paz y la distensión como elementos esenciales para la convivencia civilizada y la paz, pilares de la democracia.

Es de esperar entonces que el entendimiento entre el nuevo gobierno y los trabajadores, además de los gestos plausibles aquí reseñados, se traduzca en avances sociales hacia una relación laboral más justa y respetuosa, que hará que los trabajadores se sientan cada vez más comprometidos con la democracia y la institucionalidad del país.


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