Orgullo nacional

La sencillez y la humildad de Deysi Cori, nuestra flamante campeona mundial juvenil de ajedrez, ha llenado de orgullo a los peruanos casi tanto como el cetro que ganó en la India en forma invicta, consolidándose como un notable talento mundial de ese deporte.

| 20 agosto 2011 12:08 AM | La Primera Palabra | 898 Lecturas
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Deysi creció en los arenales de Villa El Salvador y con su esfuerzo y la tenacidad y la fe de sus padres, pudo superarse, pese a la pobreza y a un entorno de pocas oportunidades y estímulos para los jóvenes talentosos.

Chica de pocas palabras, sí las ha tenido suficientes para proclamar con orgullo que mientras disputaba el torneo que la ha encumbrado entre los trebejistas juveniles, pensaba siempre en el Perú y en el honor de representar a la Patria lejana, la de sus padres y su pueblo.

La sencillez de Deysi, sin embargo, de ninguna manera significa conformismo, como lo demuestra la campeona, cuya primera reacción al obtener el título fue fijarse con decisión la meta de convertirse el próximo año en campeona mundial absoluta, una actitud ejemplar que merece el apoyo de todos los peruanos para que logre ese anhelado objetivo.

El patriotismo y la humildad de la joven se evidenciaron ayer, al ser condecorada y homenajeada por el país entero, representado por el Presidente de la República, en cuyas palabras logros como los de Deysi forjan la unidad de los peruanos, en torno a objetivos y metas de orgullo.

Más allá del aplauso por sus méritos, harían bien las autoridades, los empresarios y el país, en escuchar su llamado a que haya más apoyo al ajedrez, un deporte esencial para el desarrollo integral de los educandos y que es materia obligada en algunos países de élite intelectual y científica.

Como muchos talentos nacidos de las entrañas del pueblo, Deysi ha pasado grandes dificultades y su padre ha debido recorrer pasillos y tocar puertas para conseguir pasajes, viáticos, auspicios para que la genial muchachita pudiera viajar a prepararse o participar en torneos internacionales.

Similar peregrinaje sacrificado tienen que hacer deportistas de otras disciplinas que se forjan con grandes esfuerzos. El deporte que, con excepción del fútbol y el tenis, no es negocio, ha recibido poco estímulo, y esa es una de las cosas que tiene que cambiar.

Por eso causa satisfacción el renovado compromiso, planteado por el Presidente de la República en el homenaje a la joven campeona, de apoyar el deporte y a quienes destacan en la práctica deportiva, cuyos valores son indispensables para la formación de las nuevas generaciones.

En medio de la alegría de todo un pueblo, resulta lamentable la mezquindad de la burocracia deportiva que, en una actitud que parece discriminatoria, se resiste a entregarle a Deysi los laureles deportivos con argumentos pueriles que deben ser descartados.

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