Operación Unasur

El Perú ha tomado las riendas de Unasur, misión que le sobrevino sorpresivamente, meses antes de lo previsto, porque el golpe de Estado parlamentario contra el presidente Fernando Lugo determinó la suspensión de Paraguay como miembro del grupo y su cese, antes de tiempo, en la secretaría pro témpore.

Por Diario La Primera | 10 jul 2012 |    

El encargo ha sido asumido con seriedad y rigor por el Canciller de la República y los diplomáticos profesionales que lo secundan en Torre Tagle, siendo una de las principales tareas a cumplir el seguimiento de la situación paraguaya, pues la región está expectante de su retorno al camino de la democracia.

En este punto, es importante señalar que el papel del Perú será coordinar la ejecución del consenso suramericano de vigilar la situación de la democracia paraguaya, con la mira puesta en una necesaria normalización que saque al país hermano del pozo de autoritarismo en el que lo han sumido sus políticos tradicionales.

Poco responsable sería que el gobierno que tiene esa misión en Unasur, escuche los alegatos de quienes añoran o buscan la polarización ideológica, que a nada bueno conduce y en nada sirve a nuestros pueblos. Esos sectores pretenden que el Perú acepte la supuesta legalidad -no legitimidad- del golpe parlamentario y no participe en el consenso al que han llegado los miembros del bloque suramericano, independientemente de sus posiciones políticas. Algo absurdo y suicida en términos diplomáticos.

Al Perú le ha tocado además conducir a Unasur en su fase de institucionalización y trabajar por la integración plena, lejana pero no imposible, en la que la unidad sea alcanzada y las fronteras sean solo referencias administrativas, aunque a muchos les parezca ahora una quimera.

El camino es largo, pero algunos avances se han dado, como por ejemplo el hecho que los peruanos podemos viajar a todos los países de América del Sur –salvo Surinam y Guyana, por ahora- solo con DNI, algo impensable hace solo unas décadas, y están en marcha procesos de integración y articulación en diversos campos, como la salud y la educación.

Seguir avanzando de ninguna manera significa ignorar el problema de la falta de homogeneidad de políticas económicas, algo que hay que abordar con valentía e imaginación y sin la arrogancia de quienes pretenden que las naciones vecinas que tienen políticas distintas a la nuestra las abandonen para equipararse con nosotros. La unidad requiere que todos cedan algo y encuentren la manera de sumar coincidencias en aras de un mandato de la historia.


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