Notable contraofensiva

Si alguien pensaba que la ministra de la Mujer iba a comparecer ante el Congreso como un cordero ante las fieras, debe haberse llevado una mayúscula sorpresa por la brillante y corajuda presentación con la que echó por tierra todos los argumentos de quienes, sin propuestas alternativas que ofrecer, apelan a la maniobra artera y la maledicencia para atacar al gobierno en lo que consideran sus flancos más débiles, equivocadamente, como deben haberlo comprobado.

| 07 octubre 2011 12:10 AM | La Primera Palabra | 1.2k Lecturas
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La ministra demostró plenamente la experiencia y los conocimientos acumulados en más de cuarenta años de lucha social y activismo político en la izquierda, y, lo más importante, desbarató la campaña urdida por la oposición para defenestrarla y dañar al gobierno, y lo hizo con vigor, entereza y valentía.

Primero se enfrentó y rechazó con decisión los ataques que desde el día de la desgracia de Redondo, le lanzaron inclementes el fujimorismo y sus comparsas; les dejó en claro con quien estaban tratando; tras lo cual esos detractores reaccionaron ofendidos, acusándola de agresiva y arrogante y de buscar la confrontación en lugar de reconocer errores. Menudearon los adjetivos y el vapuleo a la ministra que había decidido tomar el toro por las astas y presentarse ante el Congreso.

Después de un acalorado debate que sirvió para verificar el lamentable nivel de algunos congresistas, tomó la palabra y, con aplomo y convicción, repitió y explicó todo lo que ha dicho y hecho desde la tragedia de Redondo y manifestó minuciosamente como sus palabras fueron manipuladas y distorsionadas para presentarla como ineficiente, insensible y hasta incapaz de asumir sus responsabilidades.

Demostró que más de una vez había pedido perdón en nombre del Estado y desenmascaró la hipocresía de quienes la atacaban con furia y la acusaban de asumir una actitud confrontacional, y citó uno por uno los adjetivos, excesivos y ofensivos, que le dedicaban esos adversarios supuestamente partidarios del entendimiento.

Con serenidad, fue tajante al señalar a quienes la acusaban de insensible, que con 40 años de trayectoria solidaria, no tenía que demostrarle a nadie su sensibilidad social.

Ha sido también destacable que la ministra haya planteado el problema en profundidad, al indicar que la interpelación no debía hacerse a una ministra, sino al Estado, el Pronaa, el asistencialismo ineficiente instaurado por ese viejo e ineficiente Estado, ajeno a la sociedad y que hay que transformar.

Es de esperar que tras la notable presentación de la ministra, el fujimorismo, el aprismo y otros enemigos del cambio, reflexionen sobre los autosuficientes comentarios que confunden tolerancia y afán de concertación democrática del gobierno y sus parlamentarios, con debilidad y falta de decisión para defender la misión transformadora que les ha encomendado el pueblo.

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