Marcha histórica

La marcha de ayer, calificada como histórica por el presidente del Consejo de Ministros, ha tenido la virtud de expresar en las calles el vigoroso movimiento social que ha impulsado el proceso de cambio responsable para la inclusión social, que cerró en las urnas el paso al continuismo neoliberal y la restauración dictatorial.

| 13 octubre 2011 12:10 AM | La Primera Palabra | 1.3k Lecturas
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Decenas de miles de manifestantes llenaron de color y lemas optimistas el centro de Lima, para dejar en claro, por si alguien pudiera tener dudas, que el curso político del país no depende solo de funcionarios y políticos, sino fundamentalmente de la voluntad popular, delegada por los mecanismos de la democracia representativa, pero de ninguna manera incondicionalmente entregada.

La movilización, de una masividad que no se veía desde hace muchos años, incorporó a la lucha social, democrática, legal y pacífica, a nuevos contingentes sociales, pues, contra la simplificación frívola o interesada de algunos medios que pretenden reducir la dimensión de la marcha, esta vez participaron emprendedores anticucheros, recicladores, comerciantes informales y otros ciudadanos comprometidos con el cambio.

La frase “esto no es protesta, esto es apoyo” expresó en forma multitudinaria el profundo significado de que los sectores sociales usen las armas de la protesta, para convertirlas en instrumento propositivo para respaldar el cambio, con una madurez que debe hacer reflexionar a los sectores políticos y mediáticos conservadores hostiles al cambio en democracia y que parecieran extrañar el tumulto y la violencia como expresiones de las ansias populares de justicia.

El respaldo a las medidas sociales del Ejecutivo, ciertamente, no fue incondicional y estuvo acompañado de la demanda de cumplimiento pleno de las promesas electorales y de los anuncios oficiales de nuevas acciones de inclusión social y de mayor presencia del Estado en la economía. Hubo también críticas a lo que las organizaciones participantes consideran insuficiencias o errores de la administración iniciada el 28 de julio.

El mensaje fue escuchado de inmediato por el Presidente de la República, que convocó a los dirigentes de la movilización y se reunió con ellos, que le expresaron su respaldo y sus opiniones sobre el proceso en marcha.

También su repudio a los intentos de fuerzas regresivas que pretenden impedir la transformación del país y para ello atacan a miembros del gobierno, como la ministra de la Mujer, respaldada en la marcha.

Igualmente receptivos a la voz ciudadana se expresaron el primer ministro y el presidente del Congreso, al destacar la importancia de la expresión de las fuerzas sociales.

La jornada ha fortalecido una relación directa entre el pueblo y su gobierno que debe continuar, enriquecerse y hacerse interactiva, para fortalecer el proceso.


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