Maniobra descarada

En las redes sociales, que cada vez cobran más fuerza como espacio útil para tomar el pulso a la ciudadanía, hubo ayer verdadera indignación ante el descaro de los remanentes del último gobierno aprista y sus mastines mediáticos, lanzados con furor contra la Megacomisión designada para investigar los casos de corrupción registrados bajo esa deplorable administración.

| 26 mayo 2012 12:05 AM | La Primera Palabra | 789 Lecturas
789

Los mensajes incidían en el descaro de los representantes parlamentarios de ese régimen y sus altavoces comunicacionales, que se esfuerzan por relegar a un segundo plano, con argucias leguleyescas, la demanda ciudadana de esclarecimiento y castigo para la inmoralidad administrativa y el saqueo de las arcas del Estado que caracterizaron, en la percepción generalizada, la imagen del pasado quinquenio.

Más que la magnitud de las irregularidades en la reconstrucción del Estadio Nacional y del turbio programa de remodelaciones de los “colegios emblemáticos”, que con irresponsable derroche llevó adelante el gobernante de verbo florido; so pretexto de inyectar dinero a la economía (de constructoras amigas) dizque para capear la crisis, de la que, al mismo tiempo, decía que estábamos blindados.

Cuestiones formales de un simple borrador sin valor legal han sido sobredimensionadas y manipuladas para desacreditar a la comisión investigadora que tan tesoneramente, pese a obstáculos y al boicot inclusive de algunas instancias oficiales a sus pesquisas, han ido avanzando hasta acercarse al entorno mismo del jefe de los conjurados.

Ya había él demostrado nerviosismo, con amenazas crispadas a los investigadores, sin conseguir amedrentarlos. Y en vez de asumir con cívico decoro sus responsabilidades, buscó protegerse declarándose víctima de odios y conspiraciones inexistentes.

Su objetivo era convertir el justo afán esclarecedor de la ciudadanía en un oscuro pleito político. Y sus seguidores, es un decir, complementaron la estratagema con la maniobra de buscar mellar la seriedad de la comisión y desprestigiar por adelantado su informe sobre el tema de los colegios emblemáticos.

Dicen que quien no la debe no la teme. Y claro, quien no la debe no busca eludir las acusaciones que le pudieran hacer, las enfrenta con la frente en alto, sin hacerse la víctima. Porque ante la justicia la inocencia no se defiende con subterfugios, se muestra con legítimo orgullo y, si es tal, siempre triunfa.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD