Los campos se definen

El civismo de quienes tienen aprecio por Lima, y quieren una ciudad para todos, ha recibido en los últimos días noticias positivas y alentadoras; hechos que ayudan a esclarecer posiciones y visiones en torno a la malhadada campaña que pretende revocar a la Alcaldesa de Lima y que ha ganado posiciones merced al uso de herramientas como la mentira, los prejuicios y la manipulación de los anhelos de la ciudadanía, así como a los problemas de comunicación del municipio, que han impedido frenar esa ofensiva con anterioridad.

| 26 enero 2013 12:01 AM | La Primera Palabra | 836 Lecturas
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Por una parte, el partido del exdictador de los 90 ha dado marcha atrás y, luego que varias de sus figuras y dirigentes lanzaron un prematuro apoyo a la revocatoria, ha tomado la determinación de dejar en libertad a su electorado para votar como le parezca en la consulta ciudadana del 17 de marzo. Ha reconocido igualmente que en sus filas hay gente que está por el NO (y que no quiere que Lima se detenga y se hunda en el caos, como pretenden los revocadores).

Por otra parte, el Partido Popular Cristiano (PPC), cuya beligerancia en el Concejo Metropilitano fue usada por los enemigos de la ciudad en una guerra sucia de desgaste de la autoridad municipal, ha anunciado que se juega por el NO, porque la campaña por la revocatoria no es nada transparente y porque cesar a la Alcaldesa sería paralizar a Lima y afectaría sobre todo a los más pobres. Y ha propuesto un pacto para Lima, cuyos alcances sociales coinciden con los postulados del partido de la Alcaldesa, por lo que no ha habido problema en que ella y su partido lo acepten.

Los revocadores no solo han perdido lo que consideraban apoyos seguros por afinidades políticas y otras consideraciones, sino que han quedado expuestos en su orfandad y carencia de avales políticos importantes, quedando solo con el del devaluado Partido Aprista –del que su experimentado líder trata de distanciarse cuando afirma que está “fuera de eso”-, en el que hay dirigentes y bases que no comparten la posición de la cúpula partidaria.

Si bien el PPC ha invocado su compromiso con la ciudad y su estabilidad y progreso como razones centrales de su apoyo al NO, parece haber también motivos pragmáticos –que no desmerecen el carácter principista de la decisión- como el de evitar una derrota o el alto costo político de las terribles consecuencias que traería para la ciudad un triunfo de los revocadores, costo que también deben haber tomado en cuenta los fujimoristas.

Las carencias éticas de los promotores de la revocatoria –marcados por lo oscuro del financiamiento de su campaña, los cientos de miles de firmas falsas que usaron para sus fines y otros hechos ajenos a lo correcto- han sido por otra parte resaltadas por el apoyo recibido de un siniestro personaje aprista con claros antecedentes de corrupción y paramilitarismo. Aunque suene a un lugar común, podría decirse aquello de “Dios los cría y ellos se juntan”.


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