La Primera Palabra

Por fin parece hacerse justicia a los trabajadores de Panamericana Televisión, a los despedidos que habían dedicado largos años de sus vidas a hacer competitiva y exitosa a esa estación y que como premio sólo recibieron un portazo, a los que claman porque les paguen lo que les deben y, con ética laboral y profesional, sufren por la caída de calidad y credibilidad que ha soportado el viejo Canal 5, en manos del empresario Genaro Delgado Parker.

| 22 diciembre 2008 12:12 AM | La Primera Palabra | 435 Lecturas
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Tras un largo proceso judicial, un juzgado del Cono Norte ha declarado nula la increíble medida cautelar que, mediante triquiñuelas legales, había entregado la televisora a Delgado Parker como administrador judicial, iniciando una gestión que se caracterizó por el desprestigio y por aquello que el vulgo conoce como ‘cabezazo’ como política de la gerencia financiera.

Según han denunciado los ex trabajadores, los ingresos del canal fueron derivados a terceras razones sociales que operaban con infraestructura de la propia empresa, como parte de una administración saqueadora que, además, acumuló una cuantiosa deuda tributaria y otras obligaciones elementales, como el pago de la licencia de operación, morosidades por las que cualquier otra empresa hubiera sido cerrada y embargada.

El autor de semejante despropósito tiene ya abierto un juicio penal por graves delitos denunciados por el Ministerio Público, por apropiarse de los ingresos del canal e intentar apoderarse de él definitivamente con ilícitas maniobras.

Acostumbrado a las maniobras bajo la mesa, a la manipulación de la justicia y a los favores del poder a cambio de la adulación televisiva y de los psicosociales a la medida del cliente, sin importar cuál sea el gobierno de turno, Delgado Parker ha empezado a tratar de revertir la resolución judicial para seguir usufructuando de un canal que no le pertenece.

Felizmente, esta vez la justicia está alerta y la Ocma ha advertido a los jueces para que no caigan en el juego, cultivador de venalidad, del empresario, y las medidas cautelares que ha presentado en diversos juzgados han comenzado a estrellarse en la negativa de los jueces. Sus voceros hablan ya de una larga batalla judicial, pero la ejecución de esa resolución tiene plazos perentorios y no debe ser detenida por triquiñuelas de quien cree que la justicia es un acreedor más al que se puede burlar.

Los trabajadores de Panamericana, los despedidos, la opinión pública y la Ocma, están vigilantes y no permitirán que una vez más la legalidad ceda el paso a la triquiñuela y la corrupción. Menos con eventuales ayudas de quienes desde el poder puedan creer que todo vale a cambio de tener un canal a su incondicional disposición.

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