Justicia para Accomarca

La actitud asumida por el abominable cabecilla de la masacre de Accomarca al comparecer ante la justicia, casi exactamente 26 años después de aquel horrendo crimen, ha abierto una tenue esperanza de que se haga justicia no solamente a los autores de la matanza, sino a los autores intelectuales, a los jefes que ordenaron, autorizaron o permitieron el exterminio de 69 mujeres, ancianos y niños indefensos.

| 16 agosto 2011 12:08 AM | La Primera Palabra | 726 Lecturas
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El fiscal de la causa ha dejado en claro que no basta juzgar y condenar al atinadamente llamado “Carnicero de los Andes”, a los otros oficiales y soldados que masacraron a los inermes campesinos, por el supuesto de que eran potenciales terroristas o colaboradores de estos, presunción que aparentemente fue el eje de la política de sistemática violación de los derechos humanos durante el combate a la subversión.

Ha dicho el fiscal que el acusado, en sesión reservada, no negó su culpa, sino que, en el afán de cuestionar la condena de 25 años de cárcel pedida para él por el Ministerio Público, ha negado haber actuado por su cuenta, de lo que podría deducirse que tendrá que decir quienes estaban detrás de la masacre, lo que apunta a altos jefes de la lucha antisubversiva, que están incluidos en el proceso.

Quienes reclaman que se haga justicia a las víctimas de esa y otras matanzas, muchas incluso ni siquiera judicializadas ni conocidas, subrayan la necesidad de que los mandos y funcionarios que desde puestos de mando mandaban cometer esos crímenes o aplicar métodos de lesa humanidad, reciban también su merecido castigo.

Estos crímenes actualizan el problema del manual de guerra antisubversiva autorizado por pasados gobiernos y que, en el formato aplicado por fuerzas armadas de naciones poderosas en países ocupados, daban carta libre para el crimen y están en la base de las violaciones de los derechos humanos perpetradas durante las dos últimas décadas del siglo pasado.

Un importante antecedente para el recién comenzado juicio por la masacre de Accomarca es la condena aplicada al expresidente Alberto Fujimori por matanzas de similar signo –asesinato masivo de sospechosos de terrorismo- de las que fue considerado autor mediato, por haber tenido bajo su férula al grupo paramilitar que las cometió.

La matanza de Accomarca fue también un crimen de Estado cuyos responsables en última instancia estarían en los mandos castrenses y en los cómodos despachos de funcionarios civiles que, sin haber participado directamente en la masacre, la propiciaron por acción u omisión y deben, por tanto, pagar también sus culpas.

La ciudadanía debe en tal sentido estar atenta y vigilante al desarrollo del proceso, para velar porque se haga justicia y el crimen no quede impune. También es un clamor popular que el Estado pague las reparaciones debidas a los familiares de los campesinos asesinados.


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