Investigación necesaria

Una moción presentada en el Congreso para investigar al expresidente Alan García y a cuatro de quienes fueron sus ministros, para establecer si cometieron delitos de enriquecimiento ilícito y lavado de activos, entre otros, atiende la demanda generalizada de la ciudadanía, de que se esclarezcan los numerosos casos de corrupción denunciados durante un quinquenio caracterizado por esa nefasta práctica.

| 17 agosto 2011 12:08 AM | La Primera Palabra | 811 Lecturas
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La existencia de corruptelas en esa administración no solo fue materia de múltiples acusaciones y escándalos, invariablemente negadas, menospreciadas o archivadas por el poder o por instancias de investigación influenciadas por el poder político, sino también de siempre estériles investigaciones parlamentarias en las que aquel oficialismo y sus aliados echaron tierra sobre los malolientes manejos que insultaron la sensibilidad de la ciudadanía.

También están por aclararse los manejos oscuros con los dineros destinados a asistir a los damnificados del terremoto del sur chico, la entrega dolosa de terrenos fiscales, las obras sobrevaluadas o adjudicadas irregularmente, entre otros posibles negociados.

Esos y otros casos han dado lugar a que, en todas las encuestas, la corrupción aparecía como el más importante problema del país, junto con la inseguridad ciudadana. Más de un sondeo, además, comprobó que para la gran mayoría de los peruanos el presidente de la República estaba perfectamente al tanto de la corrupción existente en su gobierno, sin hacer nada para impedirla.

Casos como el de los “petroaudios”, que salpicó al despacho mismo del jefe de Estado, su secretario general y su secretaria, por no mencionar a sus ministros más allegados, incluyendo más de uno que ya en su primera administración terminó, como el presidente, con graves acusaciones de corrupción nunca juzgadas sino impunes gracias a la prescripción.

Uno de los legisladores del expartido de gobierno se ha permitido afirmar que la denuncia presentada por un congresista y que había sido ya anunciada por otros legisladores, responde simplemente a un afán de figuración, ignorando que la convicción ciudadana plantea la necesidad de un esclarecimiento.

Se trata de artificios propios de las mañas de los políticos tradicionales, como la amenaza solapada del exmandatario, hecha en los últimos días de su gobierno, a quienes se atrevan a investigarlo.

En lugar de asumir esas actitudes, el personaje cuestionado y sus seguidores deberían aceptar el pedido de investigación planteado en el Congreso, para que se esclarezcan las sospechas, muy fundadas, de que el gobierno fue tomado como botín por la pasada administración. Si nada deben, nada deben temer y deben colaborar con las pesquisas, como corresponde a la democracia.

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