Investigación, ahora

El absurdo argumento de que pedir que se investiguen los malolientes casos de posible corrupción que afectan al gobierno recién terminado, constituye una “cacería de brujas” o una represalia política, se estrellaron ayer con los resultados de una importante encuesta, realizada por una empresa privada, según la cual más del 72 por ciento de los peruanos demanda una investigación sobre esa administración.

| 02 agosto 2011 12:08 AM | La Primera Palabra | 510 Lecturas
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El sondeo, insospechable de manipulación, por haberse hecho tras encuestas de opinión que reportaban un aumento de la aprobación del pasado mandatario –por la tradicional generosidad ciudadana hacia el gobernante que se va- refleja la madurez de la ciudadanía que, independientemente de lo que pueda parecerle el gobierno que termina, sabe que debe llegar el fin del tiempo de la impunidad y que todo lo que fuera sospechoso o con indicios de inmoralidad administrativa, debe ser investigado y esclarecido en profundidad.

En meses anteriores, otras encuestas consagraron a la corrupción entre los principales problemas del país, junto a la certeza de que la principal característica de aquel gobierno era la corrupción y la convicción ampliamente mayoritaria de que el presidente estaba al tanto del problema y del involucramiento de sus funcionarios en manejos indebidos.

Parece haber cobrado conciencia la ciudadanía, de que un país que no hace justicia ni sanciona a los autores, jamás terminará con uno de los más nefastos males de su historia, el del manejo delincuencial y corrupto de los dineros del pueblo, práctica criminal que devora los recursos que el país necesita.

Quien nos gobernó con arrogancia y soslayando los escándalos de corrupción con su elocuencia, su partido, trejo en estos menesteres, y sus cómplices en el Congreso, se permitió, días antes de dejar el cargo, amenazar a quienes, preocupados por lo ocurrido durante su quinquenio, pedían la investigación.

En el nuevo Parlamento, voces de diferentes partidos han adelantado la decisión de crear una comisión que investigue, esta vez en serio, casos como el de los petroaudios, las grandes licitaciones atadas a intereses privados favorecidos por el poder, las normas con nombre propio, el manejo irregular de recursos para los damnificados del sur, la entrega creciente de grandes riquezas a intereses transnacionales y muchos otros casos bajo sospecha de corrupción.

Es de esperar que esa investigación se inicie y se lleve a cabo con rigor y plenas garantías para los investigados.

Y es de esperar también que esta vez quien nos gobernó en los últimos cinco años permanezca en el país y dé la cara, sin cobijarse en maniobras legales como hizo al pedir la prescripción –no un juicio justo y la absolución, como corresponde a quien se sabe inocente- de los delitos de corrupción durante su primer gobierno, por los que fue judicialmente acusado y de los que jamás fue declarado inocente.

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