Impunidad deplorable

Una combinación de ineficiencia y lenidad de quienes tienen la obligación de procurar y hacer justicia, así como de sorda complicidad del pasado régimen y sus procuradores, más la habilidad de abogados trejos para retardar el caso hasta lograr que se venzan los plazos, ha permitido que el principal integrante de la organización corrupta descubierta con los “petroaudios” haya salido de la cárcel a la detención domiciliaria y proclame con arrogancia que quiere la libertad plena, la impunidad total.

| 03 diciembre 2011 12:12 AM | La Primera Palabra | 1.2k Lecturas
1263

El personaje insignia de la corrupción que, según todas las encuestas, fue característica principal del régimen terminado el pasado 28 de julio, se dio incluso el lujo de lanzar proclamas partidarias, agradecer lealtades apristas y hasta ensayar actitudes de perdón y grandeza.

Repitió el argumento matriz que fue sumiendo el caso en el empantanamiento, aquel que dijera su jefe y presidente, cuando trazó la ruta de la impunidad: no se ha consumado ningún delito y todo no pasa de un escándalo, menos incluso, un “escandalete”.

El país entero vio en octubre de 2008 cómo una red delincuencial se había organizado para favorecer empresas foráneas en negocios de dudosa moralidad con el Estado, y cómo esa organización había extendido sus tentáculos y contactos a los más altos niveles gubernamentales, llegando hasta el mismísimo Palacio de Gobierno.

Tan reales fueron las operaciones de esa concertación corrupta, que una concesión petrolera otorgada a una empresa noruega para cuyos intereses trabajaba, tuvo que ser anulada.

Y el entonces “delfín” del arrogante mandatario, tuvo que dejar el gobierno y olvidarse de sus ambiciosos y eventualmente bien aceitados sueños de grandeza presidencial, como tuvieron que dejar sus cargos otros miembros del gabinete involucrados.

Primero fue el Congreso de hegemonía apro-fujimorista el que diluyó en la nada una investigación parlamentaria, salvando a los peces gordos de la red.

Después fueron los vericuetos judiciales y las maniobras desde el poder, por debajo de la mesa, matizadas por amenazas más o menos abiertas del personaje que ayer dejó San Jorge, para que no lo dejen solo ni permitan que pague sus deudas con la justicia.

La indignada ciudadanía tiene la esperanza que aún haya tiempo, que aún sea posible que una acción decidida de la justicia, en un nuevo contexto, haga que los corruptos de los “petroaudios” paguen sus culpas.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD

0.610589027405