Fracasa otro escándalo

Parece simple ficción ver a seguidores de un exgobernante condenado por diversos crímenes, bajo cuyo régimen el avión presidencial fue usado para traficar drogas, rasgarse las vestiduras por el hecho que la Primera Dama haya viajado en la nave, como invitada a Brasil, acompañando a una delegación oficial cuya misión era profundizar las importantes relaciones con ese país, en este caso en el ámbito de los programas sociales, tan necesarios para la búsqueda de la equidad.

Por Diario La Primera | 26 ago 2012 |    

Podría hasta ser risible, escuchar a los defensores del personaje llenarse la boca de alegatos sobre el uso correcto de los bienes del Estado, cuando la dictadura cuya restauración intentaron sin lograrlo por el rechazo ciudadano, usaba esos bienes a su antojo, pues los convirtió en su botín.

No hace falta mucha memoria para recordar cómo el dictador usaba el avión presidencial para veranear o irse de pesca o llevar de aquí para allá a sus hijos, en tiempos en el que no había prensa que lo fiscalizara (estaba comprada o amedrentada).

Tampoco tienen sangre en la cara los remanentes del último gobierno aprista, marcado a los ojos de la opinión pública (veánse las encuestas) por el estigma de la corrupción, y pretenden erigirse en celosos guardianes de la moralidad en el manejo de los bienes e intereses de un Estado que remataron a su antojo.

Como los políticos de doble faz, no son pocos los casos de comunicadores vendidos o sometidos por aquellos regímenes, que ahora alzan la voz para armar un nuevo escándalo sin fundamento, sin ton ni son.

Y carece de sentido la grita desatada, porque ninguna ley limita las facultades del Presidente para disponer del uso del avión presidencial y por eso en diferentes gobiernos ha sido usado para fines tan disímiles como llevar al canciller u otros ministros en misiones urgentes al exterior, para fines humanitarios y hasta para transportar a algún equipo deportivo.

Nadie pues, en su sano juicio, puede pretender encausar al Jefe del Estado por haber autorizado el uso del avión presidencial para trasladar a Brasil a una comitiva oficial, e incluir en el viaje a la Primera Dama, porque tenía una invitación paralela que, por su importancia, de ninguna manera podía declinar.

Debemos anotar que en el asunto hay un tufillo machista, como lo han hecho notar la alcaldesa Susana Villarán, reclamando que dejen trabajar a las mujeres, y las organizaciones de mujeres, que rápidamente han anotado que en el asunto hay un toque de discriminación, tal vez porque los conservadores de siempre quisieran tener a la Primera Dama confinada en el protocolo palaciego y los desfiles de modas, ajena a las preocupaciones nacionales, papel subordinado que se asignaba a las damas en otros tiempos.

Es importante la reacción de la ciudadanía, que en una proporción significativa ha rechazado la campaña contra la Primera Dama, ha reivindicado su derecho y su deber de participar en las preocupaciones nacionales, y ha reclamado que los políticos y los medios se ocupen de temas más importantes y urgentes para el país.


    Diario La Primera

    Diario La Primera

    La Primera Digital
    Diario La Primera comparte 119374 artículos. Únete a nosotros y comparte el tuyo.