Doloroso desenlace

Dicen que no hay mayor dolor que la muerte de un hijo, por ser la negación del natural discurrir de la vida, en el que los hijos son los que entierran a los padres. Es cierto, pero asumirlo no basta para entender la magnitud del dolor de quien se encuentra destrozado por tan triste situación, el padre del suboficial César Vilca; quien pasó por el terrible trance de recoger con sus propias manos el cuerpo del valiente suboficial muerto solo en la intrincada selva de La Convención, sin que nadie haya podido hacer nada efectivo para rescatarlo a tiempo.

| 03 mayo 2012 12:05 AM | La Primera Palabra | 953 Lecturas
953

Tuvo el padre que traerlo consigo, algo que no fue posible pese a la búsqueda de tantos días, a cargo de las fuerzas militares y policiales que tampoco pudieron hallar al suboficial Luis Astuquillca, quien tuvo que volver de la muerte inminente, con la ayuda de nativas machiguengas.

Nuestra solidaridad con el padre y la familia toda de la nueva víctima de la violencia insana del narcoterrorismo, que eleva a ocho la luctuosa lista de caídos desde que la fracción senderista del Vrae secuestró a los trabajadores de Camisea, ampliando el territorio que parece conocer perfectamente, ventaja fundamental en una contienda no convencional, aunque en este caso focalizada.

La tragedia debe templar espíritus y acerar voluntades para salir adelante, pero también debemos mantener la serenidad, para tomar las decisiones adecuadas, e ignorar el previsible carnaval mediático y carroñero de quienes hurgan en las aguas negras de la desgracia para llevar aguas para su molino, recetando soluciones que muchos de ellos no supieron dar y sacando de la manga fórmulas mágicas, o buscando a quien linchar en función de apetitos y objetivos políticos mezquinos.

Pero lo sucedido nos lleva también a la convicción de que ha llegado el momento de que el Presidente de la República analice la conveniencia de mantener en sus cargos a los responsables políticos de la situación, principalmente los ministros de Defensa y del Interior, los cuales, independientemente de sus buenas intenciones, no han sabido conducir dos sectores claves en la presente circunstancia.

Sin señalarlos como culpables y sin menoscabo de su dignidad, deben asumir su responsabilidad y las consecuencias, y así lo señalan representantes de diversas fuerzas políticas que demandan su dimisión; un reclamo que, además, los priva del mínimo consenso que requiere el ejercicio de sus importantes cargos.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD