Dolorosa confirmación

El hallazgo de los restos de los nueve campesinos del Santa asesinados el 2 de mayo de 1992 por el criminal Grupo Colina ha confirmado el trágico destino de esos hombres del campo, secuestrados de sus casas por ese escuadrón de la muerte, solo por sospechas improbadas y acusaciones de las que eran inocentes, según ha quedado fehacientemente comprobado.

| 09 agosto 2011 12:08 AM | La Primera Palabra | 778 Lecturas
778

Los exámenes iniciales de los restos han confirmado la extrema e insana crueldad de los criminales que, con patente para matar otorgada por la dictadura, despedazaron sus cuerpos con bárbaros métodos de tortura y les dieron muerte a sangre fría, ensuciando el uniforme y las armas que la Patria les había confiado para defenderla y defender a su pueblo con honor; de ninguna manera para asesinar civiles inermes ni prisioneros desarmados.

El descubrimiento de las tumbas clandestinas confirmó por lo demás lo que ya había confesado uno de los ejecutores de la matanza, al colaborar con la justicia, sin haber podido indicar con precisión el lugar de los enterramientos.

Para los familiares, que ya sabían del destino dado a los secuestrados, encontrar sus despojos fue motivo de inenarrable dolor, al ver las huellas de la barbarie a la que habían sido sometidos antes de morir, pero también de cierta forma de alivio, por poder enterrarlos, al fin, con el amor y la dignidad que merecían.

Los activistas de los derechos humanos y los psicólogos dicen que al encontrar a un ser querido desaparecido se cierra el círculo del luto y el dolor, y se crean las condiciones para la reconciliación.

Pero de ninguna manera deben quedar impunes los criminales, que merecen la máxima sanción, ni los responsables políticos de la práctica de las matanzas como forma de combatir a la subversión, al precio de la muerte de inocentes como los campesinos del Santa y las víctimas de La Cantuta y Barrios Altos.

Contra el hallazgo que comentamos se estrellan las cínicas mentiras y las torpes coartadas que ponían en duda lo ocurrido con los campesinos del Santa, las insinuaciones de que habían huido a enrolarse en Sendero Luminoso, usadas en forma recurrente para encubrir a los asesinos.

El descubrimiento se yergue también como un serio obstáculo a los esfuerzos de victimizar al exdictador y principal responsable de los crímenes del Grupo Colina –de los que es autor mediato, según la condena judicial que le fue aplicada por las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta-, con la pretensión de lograr su libertad.

Además, los muertos del Santa parecen dar la razón a la mayoría nacional que rechazó en la última elección presidencial el intento de restablecer aquella sangrienta e inescrupulosa dictadura. Y nos llaman a defender a la democracia y no permitir que regresen los días del crimen, la corrupción y el oprobio.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.


...
Diario La Primera

Diario La Primera

La Primera Digital

Colaborador 1937 LPD